Nació
en Sacramento, estado de Minas Gerais, Brasil un 14 de marzo de 1914 en donde
vive los primeros años de su vida. Fue hija natural de una madre campesina con
trabajos ocasionales y una difícil vida. De niña se le apodaba "Bitita" y mostró
un profundo interés por la lectura y las letras, a pesar de contar con apenas
dos años de educación formal. Carolina María de Jesús se transformó en una
escritora fundamental para la literatura afrobrasileña y la crónica social, digna
representante de las literaturas periféricas, aquellas que hacen referencia a
los espacios de exclusión social y geográfica (comunidades indígenas, afrodescendientes,
migrantes, etc.).
Ella y su madre deciden emigrar a São
Paulo en donde Carolina ya siendo adolescente trabaja como empleada doméstica y
como campesina en una hacienda. En 1933 regresan a Sacramento y ahí su madre y
ella van a prisión algunos años por prácticas de hechicería; en 1937 muere su madre
y tras quedar huérfana, migró a São Paulo, ya para entonces siendo madre
soltera, trabajó como empleada doméstica y más tarde como cartonera para
mantener a sus tres hijos. Encontraba cuadernos y revistas entre la basura y,
durante sus tiempos libres o noches, documentaba la dura realidad del día a
día, el hambre, el machismo y el racismo que la rodeaban. Evitó el matrimonio
justificando el hecho por haber presenciado actos de violencia doméstica. En
ese periodo es cuando se instala con sus hijos en la favela Canindé ahí construye
una casa de madera, papel y cartón, para ese momento ha hecho de su oficio de
recolectora su modo de vida, así fue librando en cierto sentido la pobreza. Dicha
favela fue derrumbada entre 1960 y 1961 debido a los procesos de urbanización y
reestructuración en la creciente ciudad, por ello su trabajo literario se
considera un documento histórico para entender procesos de crecimiento urbano y
segregación.
Después de la jornada de recolección de
cartón por las noches elegía del papel recolectado los cuadernos más limpios
para sentarse a escribir las ideas que durante el día se formaban en su mente e
ir describiendo ese entorno en el que vivía: la pobreza, el hambre, el racismo,
la desigualdad y la espinosa vida de una mujer sola con tres hijos.
En 1960 por casualidades de la vida visita
la favela el periodista Audalio Dantas, quien quiso documentar la forma de vida
en ese lugar, es así como se encuentra con Carolina María de Jesús quien
regañaba a unos sujetos y amenazaba con evidenciarlos en su libro, asunto que
le llamó la atención al periodista iniciando una relación que se mantuvo en el
tiempo. En 1960 con la ayuda y selección de él se publica su primer libro
llamado Cuarto de desechos, libro que en su primera edición tuvo un
tiraje de 10 000 mil ejemplares siendo un éxito rotundo, pues se tradujo a dieciséis
lenguas y se distribuyó por 56 países vendiendo un total de seis millones de
libros.
Partiendo de sus necesidades más básicas
la escritora recrea algunas de ellas, como cuando escribe: “El mayor
espectáculo del pobre es tener que comer” Idea constante en su trabajo con la
cual una y otra vez revisita y afirma; “No se puede hablar del hambre con quien
nunca la ha padecido” evidenciando la enorme desigualdad en la que se ven
cautivos los cientos de habitantes en las favelas. Sus siguientes libros fueron
Casa de ladrillos, publicada en 1961 en donde narra su nueva vida lejos
de la favela y cuyo recibimiento fue menos cálido; en 1963 retoma uno de los
temas más revisado con la novela Retazos de hambre y ese mismo año su libro
Proverbios, una recopilación de aforismos y reflexiones, sale al mercado.
Es sin duda su primer libro Cuarto de
desechos el que despertó un interés mayor, tanto antropológico como periodístico.
Sus siguientes publicaciones no tuvieron el mismo recibimiento, el boom de la
escritora de la favela había pasado, el público lector sacio su curiosidad en
torno a la pobreza y ya no se interesó en su vida o sus palabras porque se le
consideró un producto excepcional surgido de la pobreza, alejando a Carolina
María de Jesús del proceso de reconocimiento artístico, razón que la lleva de
vuelta a la miseria, pues sólo temporalmente logró salir de la extrema pobreza
que ofrecía la favela, ya que la fama y el dinero fueron efímeros.
Su historia nos deja claro que su condición
de afrodescendiente, pobre, semi analfabeta, y todos los aspectos determinados
por su clase social no fueron un limitante para que ella desarrollara el gusto y
la constancia por la escritura, a pesar del racismo epistémico que moldea toda
la literatura logró hacer de su primer libro un best seller, sin embargo, ese
mismo racismo determinado por el orden y progreso imperante en el Brasil de ese
momento terminó por colocarla en el lugar mismo del que quiso salir: la favela.
La escritora muere el 13 de febrero de
1977 a causa de una insuficiencia respiratoria a los 62 años, en total pobreza,
olvidada por el público que alguna vez la leyó. Bajo el proceso de revisionismo
histórico generado durante el gobierno de Lula da Silva la obra de Carolina María
de Jesús volvió a ser revisitada y es hasta entonces cuando se le da un reconocimiento
y sus obras vuelven a editarse incluido un libro póstumo llamado ¿Dónde está
la felicidad? Siendo probable que para Carolina María de Jesús la felicidad
se encontraba entre el cuaderno y el lápiz plasmando sus ideas en los desgastados
cuadernos a los que ella dio una segunda vida.



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