domingo, 25 de agosto de 2024

Christa Wolf


Nace en Landsberg, Alemania en 1929, sus obras gozan de gran prestigio y ha sido reconocida con numerosos premios. Hemos escuchado la duda sincera ¿De dónde toma sus referencias alguien que escribe? Por lo regular centra su interés en lo que pasa en torno a su realidad, su identidad y su historia de vida. Ella forma parte de la segunda generación de escritores pertenecientes a la RDA, es sobreviviente de dos dictaduras continuas, se instala con sus padres en la Alemania Oriental en donde estudia lengua y literatura alemana en la Universidad de Jena y Leipzig. Siempre mantuvo un evidente compromiso político, reflejado en su obra. Escribió novela, cuento ensayo, guion cinematográfico. Algunas traducciones disponibles en español son: El cielo partido, Noticias sobre Christa T, Muestra de Infancia, En ningún lugar, en parte alguna, El accidente, Bajo los tilos, Kassandra, Medea.

     La novela publicada en 1963 con el nombre El cielo partido plantea la realidad de una nación dividida, del encuentro de dos jóvenes que se enamoran, pero toman rumbos diferentes debido a las ideas políticas que influyen en la situación de muchos ciudadanos que vivieron esa ruptura sin elegirla, esa situación que impulsa un enfrentamiento, una separación entre el lenguaje y la cultura de un país. Sin embargo, los protagonistas llamados Rita y Manfred le sirven a la autora para dar voz a su idea en torno a la división física provocada por las diferencias ideológicas, esa vergüenza histórica que representó el Muro de Berlín. Algo que dijo sobre las diferencias entre ellos resalta la importancia para la RDA (República Democrática Alemana) por el “nosotros” mientras que para la RFA (Republica Federal Alemana) lo que más importaba era el “yo”. [1]

     Después de esta novela tan exitosa se le integra al comité central del Partido Socialista Unificado, la relación no duraría mucho porque ella era escritora, no se orientaba por los estándares políticos, ese aspecto clientelar que el poder impone a los intelectuales, Christa no lo iba a cargar y así lo demostró con su segunda publicación, Noticias sobre Christa T, misma que fue prohibida, no agrado al partido porque para ellos era demasiado depresiva, en contrapeso su proyección fuera del país como escritora disidente va en aumento, tal vez esa palabra es la que mejor la describe: disidente, durante toda su vida mantuvo presente en su obra los temas sociales, humanos y políticos.

     Publica la novela Kassandra en 1983 y pronto se vuelve una obra de referencia a nivel mundial, en ella recrea la situación de Casandra, la sacerdotisa troyana que fue condenada por Apolo a tener el don de la profecía, pero, al no acceder a relacionarse con él de forma intima la maldice con la desgracia de no ser atendida, nadie iba a creer jamás en sus profecías. La sacerdotisa Casandra siendo hija de Príamo y Hécuba, reyes de Troya, vio la llegada de París y Helena y con ello sus sueños de batallas no dejaron de advertirle lo cerca que estaba la guerra, la miseria, la muerte, el dolor.  Los tiempos oscuros para toda Troya llegaron con esa unión. Cada profecía en torno a la guerra fue ignorada, aunque todas fueron cumpliéndose conforme avanzó el asedio.

     La escritora mantiene su interés en retratar el comportamiento humano en situaciones históricas adversas, dando una importancia a la interpretación desde la propia voz, desde la inquietud de mujer, su personaje se enfoca en la búsqueda de esa voz femenina, Casandra se sabe condenada, muestra su desesperación, denuncia lo que vendrá sin que se atienda su declaración, vive con visiones y pérdidas y se mantiene entre el futuro doloroso y el presente violento, la única certeza es su muerte cercana. El libro presenta en forma de soliloquio todo lo que desencadena la guerra, su pesada figura y el clamor ante la decadencia y el duelo de una civilización.

     La humanidad se pierde en la reinterpretación de la sacerdotisa, el monólogo de Casandra en momentos la expone como “la loca” que reclama. Quienes están negociando salidas al conflicto, la ven como enferma, su voz no se oye como algo posible, ese tipo de loca parecida a la descrita por Marcela Lagarde en Los cautiverios de la mujer sobre la cual dice: la loca es un espejo maquiavélico para que se miren todas y no se identifiquen con ella. Para que la asuman como la más distante, la ajena.” [2] Y este es el más cruel de los castigos para una profeta, porque sus palabras no respaldan la verdad que representan.

     Christa Wolf ocupa un lugar en la sala de las escritoras comprometidas, su expresión refleja un constante cuestionamiento al ser humano, ella no escribe para entretener, sino para cuestionar lo que se acepta por verdad y nos acerca a lo cotidiano de cada realidad, sin verlo desde nuestra propia ventana. Su escritura tiene un trato, el que se hace con los ideales que definen a la humanidad y sus valores, esos que representan un nosotros, antes que un yo. Ella fallece el 1ero. de diciembre de 2011 en Alemania. [3]



[2] Lagarde, Marcela, Los cautiverios de la mujer, México, UNAM, 2005.

[3] Margarita Blanco, “Traducciones al español de la narrativa de Christa Wolf”, Livius, 2 (1992) 263-268.




Pilar Dughi

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