Novelista
nacida con el nombre de Lula Carson Smith en Columbus, Georgia, el 19 de
febrero de 1917, hija de un joyero y una mujer irlandesa de fuerte carácter, su
infancia estuvo marcada por su frágil salud debido a de una fiebre reumática,
así como la fuerte influencia de su madre, siempre dominante y ambiciosa que
rige la educación de sus hijos, determinando para Carson una formación en
música con el deseo de verla consagrada como concertista, para lograrlo la envía
a New York con tan sólo diecisiete años para que ingresara a la Escuela de Juilliard.
Cuando llega a esa gran ciudad en 1934, lejos del yugo matriarcal comienza a
tomar clases de escritura en la Universidad de Columbia y luego en la
Universidad de New York. Para cubrir sus gastos llegó a trabajar de camarera y
de paseadora de perros.
En 1937 conoce a James Reeves McCullers, un joven melancólico con gusto por la
escritura. Al cumplir veinte años Carson se casa con él. Se mudan a Charlotte,
Carolina del Norte y mientras su esposo trabajaba ella dedicó su tiempo a la
escritura del libro que la presentó en el ámbito literario del gótico sureño, reconocido
como subgénero literario ambientado en los estados del Sur impactado por las
ruinas que dejó la guerra civil y caracterizado por retratar la decadencia, la
ruina moral también social, retratando la locura, la pobreza, el racismo y la
violencia en escenarios deteriorados por medio de personajes afrodescendientes,
sordos, mudos, de estaturas inusuales. McCullers se ve afectada por el suicidio de su padre,
ante el cual no pudo encontrar ninguna razón.
A lo largo de su vida escribe cuatro
novelas y una novela corta, además de numerosos cuentos. Su primera novela se
publica en 1940 con el nombre de El corazón es un cazador solitario, la
cual tuvo un éxito veloz, poniendo en escena a personajes desgarrados,
discapacitados, anormales o desplazados, con problemas psicológicos o problemas
de identidad sexual. Sobre este último aspecto su vida también se ve marcada
por el cuestionamiento en torno a su sexualidad y la de su esposo, quien comienza
a serle infiel con hombres.
Es
por ello que su enlace se considera un “matrimonio lavanda”, esto es una boda en
apariencia heterosexual para mantener oculta su homosexualidad con el fin de mantener
las apariencias de normalidad, tal como lo vivieron muchas estrellas del cine
del siglo XX, entre los años veinte y cuarenta, para continuar con sus jugosos contratos, pues
ninguna productora de Hollywood aceptaba lo que fue llamada desviación moral.
Carson se convierte en una figura intelectual
queer y a su vez bisexual que mantuvo correspondencia con diversas mujeres, llegando
incluso a proponerle una relación a la periodista y escritora Katherine Anne Porter,
sin que llegase a concretarse algo, también mantuvo una frecuente
correspondencia con la escritora y fotógrafa Annemarie Schwarzenbach, quien
vivió atormentada y entre tratamientos psiquiátricos hasta que se suicidó.
En 1941 publica Reflejos de un ojo
dorado; en 1946 Frankie y la boda, que más adelante se lleva al teatro
gracias al apoyo e interés de su amigo Tennessee Williams. Publicó La balada del café triste en
1951 sin perder la constante de personajes excéntricos mostrando su lastimada
psicología; en 1961 la que fue su última novela Reloj sin manecillas,
todas ellas mantenían vivo el contexto sociocultural del sur de Estados Unidos.
Mientras tanto su vida personal y su salud
no mejoró. en 1945, Reeves, su ex esposo vuelve de su participación en la Segunda
Guerra Mundial, es condecorado, parecía que se alejaba la depresión, incluso Carson
volvió a casarse con él, se instalan en París, la escritora es bien recibida
por los intelectuales franceses, sin embargo, en ese periodo sufrió un
accidente cerebrovascular, perdió la vista del ojo derecho y sufrió parálisis
en la mitad de su cuerpo. Con la salud decayendo en 1948 intenta suicidarse.
La salud de Reeves tampoco va bien, el
alcohol, la depresión y el peso del fracasado lo lleva a proponerle un doble
suicidio. Carson se niega y decide separarse de él nuevamente y vuelve a Estados
Unidos, poco después, en 1953 Reeves, se suicidó en un hotel en París. Tras el
suceso la salud y el estado emocional empeoraron. El bloqueo de escritura es
descrito en sus palabras como: “Esos momentos aterradores en los que estaba ‘des-iluminada’
y temía no escribir nunca” ese miedo estuvo presente a lo largo de su vida, la
primera vez que lo experimentó fue tras la muerte de su madre.
Carson McCullers vivió sus últimos años en
Nyack, Nueva York, con las secuelas de la fiebre reumática infantil que derivó
en infartos y parálisis, el dolor no sólo era físico, se refugia en el alcohol sin
poder alejarse de él. En 1962 se sometió a una mastectomía debido a un cáncer
de mama que fue minando su frágil salud hasta que el 29 de septiembre de 1967
fallece a los 50 años como consecuencia de una hemorragia cerebral. Su aporte a
la humanización de la narrativa estadounidense es valioso porque a través de su
escritura expone la situación de un mundo en decadencia en donde: (McCullers:
2022, p.320) “Los mentirosos y desalmados se han unido, y los hombres que saben
se encuentran aislados y sin defensa” y en esos difíciles años de racismo y
discriminación levantó la voz (McCullers: 2022, p. 319): “No voy a decir lo que
pensaba decir. En vez de ello hablaremos por última vez sobre el sur. El estrangulado
Sur. El desperdiciado Sur. El esclavizado Sur”
Carson
McCullers, El corazón es un corazón solitario, Seix Barral, México,
2022.
Jean
Shapland, Mi autobiografía de Carson McCullers, Dos Bigotes, USA, 2022.

