domingo, 14 de julio de 2024

Carmen Laforet


Escritora española nacida en Barcelona el 6 de septiembre de 1921 cuyo nombre completo es Carmen Laforet Díaz, pasó toda su niñez en Canarias y a los 18 años vuelve al lugar donde nació es entonces cuando escribe su más conocida novela: Nada (1945). A esta primera novela le siguieron: La isla y los demonios (1952); La mujer nueva (1955); La insolación (1963) y su novela póstuma Al volver la esquina. Entre sus cuentos y novelas cortas están: El piano (1952); La muerta (1952); Un noviazgo (1953); La niña y otros relatos (1970).

      Pero examinemos la novela Nada, la misma que marca su inicio en el mundo de las letras y cuya entrada fue reconocida con el premio Nadal y Premio Fastenrath. Se trata de una narración breve, pero densa en su profundidad ya que se vale de un contexto familiar para representar lo que estaba sucediendo en la España de la posguerra, de hecho es la primera novela publicada después de la época oscura y lastimosa guerra civil, recordemos que el fascismo en el poder reprimió la difusión del arte, se violentó con los escritores de la generación del 27 y también con los de la generación del 36, algunos de los miembros de esta etapa literaria salieron exiliados por la persecución política, los que se quedaron en el país fueron perseguidos y algunos incluso asesinados por los partisanos al servicio de Franco. Al inicio se cuenta la llegada a Barcelona de la protagonista, Andrea, quien siendo niña se va a Canarias y al volver todo le resulta irreconocible, el entorno, la gente, el país, así comienza su trabajo.

     Se considera una novela de aprendizaje, como lo confirma la investigadora Ana María Alonso Fernández al confirmar que: “su argumento gira en torno a la construcción de la personalidad de Andrea y el paso de la adolescencia e inocencia a la madurez tras vivir una serie de acontecimientos. También comparte con este género la visión de la protagonista como un ser diferente al entorno en que se mueve y la presencia de un estilo cargado de lirismo”.[1] Y también se le ha ubicado como novela de autoficción ya que: “los elementos autobiográficos presentes en la novela y destacados a lo largo de estas páginas (edad de la narradora y la autora, ambas van a Barcelona a los dieciocho años a estudiar, después se van de Barcelona, tendencia de las dos a la soledad y la melancolía, sensibilidad hacia la escritura) muestra elementos reales en la vida de la escritora”.[2] Sin embargo, dada la complejidad de la obra no es sólo existencialismo y autoficción o aprendizaje sino que estamos ante una propuesta multifacética y de ninguna manera aislada de lo que sucedía en su patria.

     Su pluma se adentra a la existencia, si, por ello se le reconoce dentro de la corriente literaria llamada realismo social, con un estilo introspectivo nos presenta a una joven huérfana buscando un refugio familiar. Llega a Barcelona a medianoche, con dos maletas, herida, con dudas y a ratos con esa incertidumbre que hace que agonice tu esperanza. Con Carmen Laforet la literatura femenina se vuelve una demostración del andar roto. Pero no perdido de la protagonista, además,  es de importancia significativa el título del libro, ya que la nada en un sentido existencial evoca ese agujero negro de ausencia, de escases, de silencio; el eterno hueco en el pecho que no se llena, su personaje dando tumbos con su identidad a medias, tan joven, tan sola en la oscura, fría y maloliente casa de sus parientes, a quien es encargada y de quienes apenas si recuerda algo, de esta forma se establece una relación que la mantiene en una vida opresiva, incomoda, insegura, incierta. Constantemente atacada con comentarios que juzgan su proceder y ¿Cómo no los va a recibir? Si Andrea rompe con el proceder común de la gente en ese momento, ella busca más de la vida, no está dispuesta a conformarse con un rincón oscuro en la casa de sus parientes, Andrea busca la luz, la plenitud, la verdad.

     Al mismo tiempo que delinea la personalidad de su protagonista, retrata a la sociedad española de posguerra, esa misma ruina moral de los personajes, es el retrato de los defectos de la humanidad en su contexto. Ese mundo confuso e incierto se une al control y presión familiar, también como el reflejo de la situación en la que se encontraba España, deshumanizada e instintiva, casi primitiva en la que los restos humanos se están removiendo y en ese intento es la nada la que sobresale.[3]

     El acercamiento a su estilo está en relación a la vida diaria, la perdida de sus padres, ella sola descubriendo el mundo y lo que encuentra en él es esa vastedad que impone la absoluta ausencia de calidez y armonía, en ese mundo descrito no es posible aquello, en su lugar encuentra: “El hedor que se advertía en toda la casa. Era un olor a porquería de gato. Sentí que me ahogaba”[4], así lo comenta Andrea; ese ahogo se reafirma a medida que reitera una y otra vez la nada y enmarca cada situación que la protagonista sobrevive, es esa nada existencial que anula cualquier estimulo en su desarrollo, esa misma carencia que encuentra dentro y fuera de la casa, contraria a las necesidades de Andrea, la adolescente cuya identidad está surgiendo, pero no tiene de donde sostenerse.  

     La trayectoria de Carmen Laforet se ha sumado a la de grandes escritoras españolas cuya necesidad de retratar las dolencias de su nación producen en la literatura un antes y un después, al momento de la recepción de la novela Nada la sociedad empezaba una reconstrucción, pero como cada quebranto en la vida, reconstruirse no es cosa de unos días y lo primero por lo que hay que comenzar es aceptando todo lo dañado, para, una vez reconocido, rehacerlo, y esa es la parte complicada, porque Carmen Laforet retrata a una sociedad ciega, banal, egoísta. Por ello la importancia de la obra literaria se aclara al ser distinguida como la primera novela femenina moderna de España.

     Después del gran éxito que vive con su primera novela y determinada por un matrimonio con un destacado periodista se fue ensombreciendo su presencia en las letras españolas, así hasta que, después de cinco hijos viene la ruptura, la cual supuso para Carmen Laforet quedarse prácticamente en la calle, sin nada. Una amiga la recibe un tiempo, pues ella no contaba con ingresos económicos, así comienza su declive ¿O fue durante el matrimonio cuando se eclipso?

     La etapa que sigue apenas si puede creerse, va por la vida siendo atraída a una ciénaga oscura que le impedía continuar su escritura, y más grave aún desarrolla una obsesión por su peso, consume pastillas como caramelo y pronto esa neblina mental se manifiesta por algo que ella llamó grafofobia pero que en realidad se ha estudiado era una primera manifestación del síndrome de Mesulam, o afasia progresiva primaria, esto es una dolencia neuronal poco frecuente, producida por una lesión en el lóbulo frontal izquierdo[5] que va creciendo y le impide volver a las letras, presa de dicha enfermedad degenerativa que la había privado de la capacidad de hablar, vivió en una residencia en Majadahonda hasta sus últimos días, fallece a los 82 años el 28 de febrero de 2004. 






[1] Alonso Fernández, Ana María, “Nada de Carmen Laforet: autobiografía, autoficción y novela de

Aprendizaje”, REVISTA ÚRSULA, Núm. 5. 2021: 64-77.

[2] Ibidem

[3] Molly Tun, “Nada de humanidad: El mundo animal de la posguerra española” Entrehojas: Revista de Estudios Hispánicos, Volume 5 Article 7, August 31 2015.

[4] Laforet, Carmen, Nada, Guatemala, Editorial Titivillus, Universidad de Matehuala, ePub base r2.1. p. 7.

[5] Agustín Cerezales Laforet, “Carmen Laforet, mi madre. Después de nada, mucho por descubrir”, XL Semanalhttps://www.abc.es/xlsemanal/historia/carmen-laforet-centenario-escritora-nada-enfermedad-mesulam-vida.html. 01 de septiembre 2021. 

 




1 comentario:

Pilar Dughi

  Escritora y psiquiatra peruana nacida el 5 de abril de 1956 de nombre María del Pilar Dughi Martínez es considerada una de las mejores e...