Poeta
de raíces italianas nacida en París el 28 de marzo de 1930, durante el exilio
de sus padres que salieron huyendo de la represión que el fascismo ejercía en
su país, y aún fuera seguía su persecución debido a que formaba parte de un
grupo anti fascista, así que fue en 1940, estando en París cuando su padre y su
tío son emboscados y asesinados por seguidores de Mussolini. El acontecimiento
hace que ella y su madre pasen largas temporadas refugiándose en diversos
países, entre ellos Suiza, Inglaterra, Estados Unidos. En esos años Amelia
estudia literatura, filosofía, música y pronto reconoció que su verdadera
pasión era la etnomusicología. Toda su formación y su experiencia de vida la
llevaron a ser una mujer sobresaliente pero también atormentada, neurótica y
dolida.
Su madre muere cuando ella cumple 16 años,
así que se queda al cuidado de su abuela. En 1948, con 18 años Amelia llega a
Italia, el lugar que estaba más cercano a su corazón por la historia familiar y
la lucha de sus padres. Enseguida comienza a trabajar como traductora en
diversas editoriales y retoma sus estudios literarios y filosóficos. En 1964
publica su primer libro de poesía, sobre el cual Pier Paolo Pasolini se encargó
de escribir el prólogo y en él comenta que su obra: “hace referencia a los
grandes temas de la neurosis y el misterio”. Su trabajo tenía como temas
principales la muerte, la figura masculina y la memoria historia que le
agobiaba y ensordecía su capacidad de estar en esta vida.
Sus problemas nerviosos son cada vez más visibles, en un primer acercamiento se le diagnostica esquizofrenia, a lo largo de su vida recibió diversos tratamientos en clínicas psiquiátricas y para su mejora se le han aplicado terapias de electroshock, terapia del sueño, shock de insulina. Al cumplir treinta años sus crisis se agudizan, las ultimas recomendaciones para su mejora la guían hacia el psicoanálisis. Uno de sus poemas más sensibles se llama:
“Hay como un dolor en la habitación”
Hay
como un dolor en la habitación.
Hay
como un dolor en la habitación, está
superado
en parte: pero vence el peso
de
los objetos, su significación de peso
y
pérdida.
Hay
como un rojo en el árbol, que se vuelca
sobre
lo verde: y la significación
es
de dolor y pérdida. El sol
penetra
a chorros en la estancia:
las
moscas danzan, el verano
es
de una belleza atroz. Hay como un dolor
en
la habitación: los pocos elefantes
deambulan
allí, obtusos.
Más adelante hace trabajo como crítica
literaria, publicándose en los principales periódicos del país. En 1981 presenta
su poema “Impromptu” formado por más de trecientos versos en el cual los temas
más destacados son: la identidad fragmentada, la memoria, la pérdida temprana de
esa figura tan importante que representó su padre y esto lo expresa en tres
idiomas. Su trabajo empieza a relacionar con el relato neurótico caracterizado
por una sintaxis que rompe con el trabajo tradicional dejando que el dolor y la
neurosis hable, este estilo es mucho más frecuente después de la Segunda Guerra
Mundial, como consecuencia del contexto y que empieza a ser estudiado.
Los últimos años de Amelia Rosselli estuvieron marcados por una profunda depresión y un sentimiento de desarraigo, marcado por el constante exilio que vivió a lo largo de su vida, aunque su hogar se ubicó en Roma, todo aquello la lleva al suicidio que comete al arrojarse desde la ventana de su apartamento ubicado en el quinto piso el 11 de febrero de 1996 a los 65 años de edad, donde había vivido las últimas dos décadas de su vida. A pesar de ser una figura fundamental de la poesía italiana, siempre se sintió como exiliada, cuestionando su identidad y pertenencia a esa tierra, viviendo una etapa final de gran sufrimiento personal y existencial.
Referencias
Diez
poemas de Amelia Rosselli, https://poetryalquimia.org/2022/03/28/6-poemas-de-amelia-rosselli/
Francisco Salaris Banegas, “Neurosis y defensa de la palabra en “Storia di una malattia” de Amelia Rosselli” Zibaldone. Estudios Italianos. Vol. VIII, Universidad Nacional de Córdoba, Argentina, 2020.









