jueves, 16 de julio de 2026

Carolina María de Jesús

 



Nació en Sacramento, estado de Minas Gerais, Brasil un 14 de marzo de 1914 en donde vive los primeros años de su vida. Fue hija natural de una madre campesina con trabajos ocasionales y una difícil vida.  De niña se le apodaba "Bitita" y mostró un profundo interés por la lectura y las letras, a pesar de contar con apenas dos años de educación formal. Carolina María de Jesús se transformó en una escritora fundamental para la literatura afrobrasileña y la crónica social, digna representante de las literaturas periféricas, aquellas que hacen referencia a los espacios de exclusión social y geográfica (comunidades indígenas, afrodescendientes, migrantes, etc.).  

     Ella y su madre deciden emigrar a São Paulo en donde Carolina ya siendo adolescente trabaja como empleada doméstica y como campesina en una hacienda. En 1933 regresan a Sacramento y ahí su madre y ella van a prisión algunos años por prácticas de hechicería; en 1937 muere su madre y tras quedar huérfana, migró a São Paulo, ya para entonces siendo madre soltera, trabajó como empleada doméstica y más tarde como cartonera para mantener a sus tres hijos. Encontraba cuadernos y revistas entre la basura y, durante sus tiempos libres o noches, documentaba la dura realidad del día a día, el hambre, el machismo y el racismo que la rodeaban. Evitó el matrimonio justificando el hecho por haber presenciado actos de violencia doméstica. En ese periodo es cuando se instala con sus hijos en la favela Canindé ahí construye una casa de madera, papel y cartón, para ese momento ha hecho de su oficio de recolectora su modo de vida, así fue librando en cierto sentido la pobreza. Dicha favela fue derrumbada entre 1960 y 1961 debido a los procesos de urbanización y reestructuración en la creciente ciudad, por ello su trabajo literario se considera un documento histórico para entender procesos de crecimiento urbano y segregación.  

     Después de la jornada de recolección de cartón por las noches elegía del papel recolectado los cuadernos más limpios para sentarse a escribir las ideas que durante el día se formaban en su mente e ir describiendo ese entorno en el que vivía: la pobreza, el hambre, el racismo, la desigualdad y la espinosa vida de una mujer sola con tres hijos.  

     En 1960 por casualidades de la vida visita la favela el periodista Audalio Dantas, quien quiso documentar la forma de vida en ese lugar, es así como se encuentra con Carolina María de Jesús quien regañaba a unos sujetos y amenazaba con evidenciarlos en su libro, asunto que le llamó la atención al periodista iniciando una relación que se mantuvo en el tiempo. En 1960 con la ayuda y selección de él se publica su primer libro llamado Cuarto de desechos, libro que en su primera edición tuvo un tiraje de 10 000 mil ejemplares siendo un éxito rotundo, pues se tradujo a dieciséis lenguas y se distribuyó por 56 países vendiendo un total de seis millones de libros.

     Partiendo de sus necesidades más básicas la escritora recrea algunas de ellas, como cuando escribe: “El mayor espectáculo del pobre es tener que comer” Idea constante en su trabajo con la cual una y otra vez revisita y afirma; “No se puede hablar del hambre con quien nunca la ha padecido” evidenciando la enorme desigualdad en la que se ven cautivos los cientos de habitantes en las favelas. Sus siguientes libros fueron Casa de ladrillos, publicada en 1961 en donde narra su nueva vida lejos de la favela y cuyo recibimiento fue menos cálido; en 1963 retoma uno de los temas más revisado con la novela Retazos de hambre y ese mismo año su libro Proverbios, una recopilación de aforismos y reflexiones, sale al mercado.

     Es sin duda su primer libro Cuarto de desechos el que despertó un interés mayor, tanto antropológico como periodístico. Sus siguientes publicaciones no tuvieron el mismo recibimiento, el boom de la escritora de la favela había pasado, el público lector sacio su curiosidad en torno a la pobreza y ya no se interesó en su vida o sus palabras porque se le consideró un producto excepcional surgido de la pobreza, alejando a Carolina María de Jesús del proceso de reconocimiento artístico, razón que la lleva de vuelta a la miseria, pues sólo temporalmente logró salir de la extrema pobreza que ofrecía la favela, ya que la fama y el dinero fueron efímeros.

     Su historia nos deja claro que su condición de afrodescendiente, pobre, semi analfabeta, y todos los aspectos determinados por su clase social no fueron un limitante para que ella desarrollara el gusto y la constancia por la escritura, a pesar del racismo epistémico que moldea toda la literatura logró hacer de su primer libro un best seller, sin embargo, ese mismo racismo determinado por el orden y progreso imperante en el Brasil de ese momento terminó por colocarla en el lugar mismo del que quiso salir: la favela.

     La escritora muere el 13 de febrero de 1977 a causa de una insuficiencia respiratoria a los 62 años, en total pobreza, olvidada por el público que alguna vez la leyó. Bajo el proceso de revisionismo histórico generado durante el gobierno de Lula da Silva la obra de Carolina María de Jesús volvió a ser revisitada y es hasta entonces cuando se le da un reconocimiento y sus obras vuelven a editarse incluido un libro póstumo llamado ¿Dónde está la felicidad? Siendo probable que para Carolina María de Jesús la felicidad se encontraba entre el cuaderno y el lápiz plasmando sus ideas en los desgastados cuadernos a los que ella dio una segunda vida.




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