Escritora
anglo-caribeña nacida con el nombre de Ella Gwendolen Rees Williams el 24 de
agosto de 1890 en Roseau, Dominica, entonces bajo control del Imperio
Británico. Hija de William Rees, un médico galés, y Minna Williams, una mujer
blanca criolla de ascendencia escocesa cuya familia había poseído plantaciones.
Esta condición de blanca criolla la colocó en una compleja grieta social: no
era considerada inglesa por los británicos (quienes menospreciaban a los
criollos), pero tampoco pertenecía a la comunidad mayoritaria afrocaribeña,
cuestión que mantuvo su infancia llena de tensiones culturales, además de una
relación difícil y fría con su madre, mientras que con su padre la relación fue
de afecto profundo, pues siempre fue su protector y principal apoyo. Crece en la
isla y esto desarrolla en ella una fascinación por la naturaleza tropical y las
historias de la servidumbre local.
A los 16 años se trasladó a Inglaterra para
estudiar, sin embargo, tras la muerte de su padre queda desamparada
económicamente, entonces comienza a trabajar temporalmente como corista en
compañías de teatro itinerantes en las que fue adoptando varios seudónimos.
Durante ese periodo experimentó abortos, relaciones infructuosas con hombres casados
y una profunda soledad en el frío clima británico. Esta etapa de su vida
marcaría el ritmo y color de su escritura logrando convertirse en una de las
voces más singulares del modernismo literario y la literatura poscolonial. Su
trabajo es célebre por dar voz a mujeres marginadas, alienadas y vulnerables
ante una sociedad patriarcal y colonial, haciendo visible los rasgos de su vida
profundamente marcada por el desarraigo, la inestabilidad económica y la
búsqueda constante de identidad.
En 1919 tiene un breve matrimonio con un
periodista holandés quien pronto es ingresado a prisión por delitos financieros,
ante esto Rhys se traslada a París y conoce al escritor Ford Madox Ford quien
la apoya para que realice y publique sus primeros textos y con quien tuvo una
aventura. Durante los años treinta ya había publicado sus primeras cuatro
novelas en donde retrata la crudeza de la vida urbana, la depresión y la miseria
de las mujeres solas, todo un problema en ese momento histórico viniendo de una
obra escrita por una mujer. Con la llegada de la Segunda Guerra Mundial Rhys
desaparece de la vida pública.
Su primera publicación fue La orilla
izquierda, en 1927 formada por una colección de relatos breves ambientados
en la vida del París bohemio; dos años después divulga Cuarteto posturas,
una novela centrada en su vida después de que encarcelan a su primer esposo. En
1931 presenta Después de dejar al Sr. Mackenzie cuyo tema principal
continúa narrando el entorno de decadencia de una mujer sin ninguna red de
apoyo. Es en 1934 con Viaje a la oscuridad donde empieza a escribir
sobre aspectos de su vida en la isla caribeña y sus recuerdos cálidos en
contraste con el gélido Londres. Es la siguiente obra llamada Buenos días,
medianoche de 1939 la que expone un poco de su realidad a través de la
protagonista destruida por el alcohol y el dolor, novela modernista que usa
magistralmente el monólogo interior y una atmósfera existencialista de absoluto
pesimismo.
Se casó dos veces más, luego vivió en
la pobreza extrema sumada a su alcoholismo y algunos problemas mentales que la
llevaron a un periodo de encierro en una clínica de salud mental. En 1966 concluye
y publica la que sería su novela más representativa llamada Ancho mar de los
Sargazos libro que de inmediato fue un éxito y le trajo reconocimiento internacional
como el premio WH Smith y con ello una estabilidad económica como en ningún otro
momento de su vida.
El contexto de su novela más reconocida Ancho mar de los sargazos se sitúa en la década de 1830 en Jamaica, después de la Ley de Abolición de la Esclavitud proclamada en 1833 periodo durante el cual el vacío de poder, el resentimiento social y el malestar colectivo son determinantes para las características de sus personajes, en ella la presencia de la esclavitud se presenta como una enfermedad hereditaria. A lo largo de sus obras Rhys centra su interés en el desarrollo de personajes femeninos, muchos de los cuales mantienen un monólogo interno como defensa de las ideas del patriarcado que las somete, la presencia constante de ese recurso la destaca como pionera en el manejo del flujo de conciencia pue a través de él retrata una mente fracturada por el trauma o el consumo de alcohol. Falleció el 14 de mayo de 1979 a los 88 años tras una larga y dolorosa enfermedad en Exeter, Inglaterra, en un entorno clínico/residencial tras batallar con un deterioro físico acumulado en sus últimos años, dejando inacabada su autobiografía. El legado de Jean Rhys es fundamental para la literatura del siglo XX por su capacidad de dar voz a los marginados y cuestionar las estructuras coloniales y de género.


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