Novelista
sueca nacida el 20 de noviembre de 1858 en Mårbacka, Suecia, reconocida por ser
la primera mujer en ganar el premio nobel de literatura en 1909 y formar parte
de la Academia Sueca desde 1914. A los tres años sufre una displasia de cadera que
tuvo como consecuencias una parálisis temporal, el suceso la mantuvo sentada
por largo tiempo, su abuela paterna le contaba mitos locales
sobre troles, fantasmas y duendes que habitaban los bosques de los alrededores,
pronto aprendió a leer y las novelas clásicas fueron sembrando el amor por las
letras. Esas historias orales que escuchó en su niñez se convirtieron en la
base de su estilo, mezclando la realidad cotidiana del campo con elementos
sobrenaturales.
Mientras crecía su apego por la finca
familiar de Mårbacka fue en aumento, no sólo era el lugar donde nació y murió;
fue el corazón geográfico, emocional y místico de casi toda su obra literaria,
pero su vida dio un giro provocado por el alcoholismo del teniente Erik Gustaf
Lagerlöf, su padre, quien sumido en la frustración y la desesperación
provocadas por la degradación de su salud y la mala administración económica de
la finca, fue llenando de deudas a la familia y lo llevaron a la muerte sin
poder conocer el éxito literario de su hija, quien enseguida que fue reconocida
ocupó sus ganancias para pagar las deudas.
En 1889 venden la finca y Selma renuncia al
destino de la mayoría de las mujeres en ese siglo: el matrimonio, en cambio esos
años que estuvieron marcado por la transición de Suecia hacia la modernidad,
las dificultades económicas familiares y su lucha personal contra las
limitaciones físicas y de género de su época le permitieron beneficiarse de las
primeras reformas que dan espacio a las mujeres para acceder a estudios
superiores (magisterio) pues se requería de maestras en un país creciente.
A partir de 1891 comienza su trabajo
literario con La leyenda de Gösta Berling convirtiéndose en un éxito
rotundo. Para 1894 se publica Lazos invisibles, una colección de relatos
y cuentos; en 1895 Recibe una beca de la Corona Sueca y de la Academia Sueca, apoyo
económico que le permite dejar su trabajo de maestra y dedicarse a escribir a
tiempo completo. Su siguiente novela fue conocida en 1897 de nombre Los
milagros del Anticristo cuyo tema central es el choque entre socialismo y
cristianismo en Sicilia. Iniciado el siglo XX publica dos novelas cuyos títulos
son: Jerusalén y El dinero del señor Arne.
Ya para este momento su trabajo como
escritora era reconocido en toda Europa, razón por la cual en 1904 es galardonada
con la Gran Medalla de Oro de la Academia Sueca. A continuación, publica de
1904 a 1907 su obra más reconocida llamada El maravilloso viaje de Nils
Holgersson que pronto se vuelve un clásico de la literatura infantil
universal, así es como en 1909 recibe el premio nobel de literatura convirtiéndose
en la primera mujer en recibir este galardón como reconocimiento “al elevado
idealismo, la vívida imaginación y la percepción espiritual de sus escritos”. En
adelante seguiría escribiendo hasta 1932 y siendo un ejemplo de ser humano al involucrarse
de muchas formas en las luchas sociales con su incondicional apoyo. Tras
recuperar la finca en 1907, Lagerlöf la transformó en una granja moderna y en
un refugio para creadores, demostrando que su literatura no solo se alimentó de
Mårbacka, sino que Mårbacka logró sobrevivir gracias a sus libros.
Formó parte de manera activa con el
movimiento sufragista a principios de la década de 1900, consolidando su papel
como la voz más influyente del activismo en Suecia a partir de 1911. La
invasión de la Unión Soviética sobre Finlandia En 1939 llamada la Guerra de
Invierno es otro ejemplo de su altruismo pues la escritora donó sus medallas
para que fuesen subastadas y los fondos sirvieran para apoyar la resistencia y
la ayuda humanitaria al vecino país, al saber la noticia las autoridades se
conmovieron por el acto y en cuanto se pudo recuperaron las medallas y le
fueron devueltas.
Falleció una mañana del 16 de marzo de
1940 en su amada finca natal a los 81 años de edad a causa de una hemorragia
cerebral. El activismo de Selma Lagerlöf durante los primeros meses de la
Segunda Guerra Mundial estuvo enfocado en la ayuda brindada a intelectuales
perseguidos por el nazismo y el apoyo financiero a la resistencia. A pesar de
su avanzada edad y su frágil salud, utilizó su prestigio internacional para
salvar muchas vidas. Sus médicos y biógrafos indicaron que el estrés y la
profunda angustia que le provocaba el estallido de la Segunda Guerra Mundial,
junto con sus esfuerzos a contrarreloj para salvar a los refugiados del
nazismo, restaron considerablemente parte de su energía y ganas de vivir, fue
por ello que su salud física se vio afectada en los meses finales. Quedan sus
obras literarias, pero también sus obras humanitarias que son un ejemplo y un
rasgo que pocos artistas mantienen a lo largo de su vida.


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