domingo, 25 de agosto de 2024

Christa Wolf


Nace en Landsberg, Alemania en 1929, sus obras gozan de gran prestigio y ha sido reconocida con numerosos premios. Hemos escuchado la duda sincera ¿De dónde toma sus referencias alguien que escribe? Por lo regular centra su interés en lo que pasa en torno a su realidad, su identidad y su historia de vida. Ella forma parte de la segunda generación de escritores pertenecientes a la RDA, es sobreviviente de dos dictaduras continuas, se instala con sus padres en la Alemania Oriental en donde estudia lengua y literatura alemana en la Universidad de Jena y Leipzig. Siempre mantuvo un evidente compromiso político, reflejado en su obra. Escribió novela, cuento ensayo, guion cinematográfico. Algunas traducciones disponibles en español son: El cielo partido, Noticias sobre Christa T, Muestra de Infancia, En ningún lugar, en parte alguna, El accidente, Bajo los tilos, Kassandra, Medea.

     La novela publicada en 1963 con el nombre El cielo partido plantea la realidad de una nación dividida, del encuentro de dos jóvenes que se enamoran, pero toman rumbos diferentes debido a las ideas políticas que influyen en la situación de muchos ciudadanos que vivieron esa ruptura sin elegirla, esa situación que impulsa un enfrentamiento, una separación entre el lenguaje y la cultura de un país. Sin embargo, los protagonistas llamados Rita y Manfred le sirven a la autora para dar voz a su idea en torno a la división física provocada por las diferencias ideológicas, esa vergüenza histórica que representó el Muro de Berlín. Algo que dijo sobre las diferencias entre ellos resalta la importancia para la RDA (República Democrática Alemana) por el “nosotros” mientras que para la RFA (Republica Federal Alemana) lo que más importaba era el “yo”. [1]

     Después de esta novela tan exitosa se le integra al comité central del Partido Socialista Unificado, la relación no duraría mucho porque ella era escritora, no se orientaba por los estándares políticos, ese aspecto clientelar que el poder impone a los intelectuales, Christa no lo iba a cargar y así lo demostró con su segunda publicación, Noticias sobre Christa T, misma que fue prohibida, no agrado al partido porque para ellos era demasiado depresiva, en contrapeso su proyección fuera del país como escritora disidente va en aumento, tal vez esa palabra es la que mejor la describe: disidente, durante toda su vida mantuvo presente en su obra los temas sociales, humanos y políticos.

     Publica la novela Kassandra en 1983 y pronto se vuelve una obra de referencia a nivel mundial, en ella recrea la situación de Casandra, la sacerdotisa troyana que fue condenada por Apolo a tener el don de la profecía, pero, al no acceder a relacionarse con él de forma intima la maldice con la desgracia de no ser atendida, nadie iba a creer jamás en sus profecías. La sacerdotisa Casandra siendo hija de Príamo y Hécuba, reyes de Troya, vio la llegada de París y Helena y con ello sus sueños de batallas no dejaron de advertirle lo cerca que estaba la guerra, la miseria, la muerte, el dolor.  Los tiempos oscuros para toda Troya llegaron con esa unión. Cada profecía en torno a la guerra fue ignorada, aunque todas fueron cumpliéndose conforme avanzó el asedio.

     La escritora mantiene su interés en retratar el comportamiento humano en situaciones históricas adversas, dando una importancia a la interpretación desde la propia voz, desde la inquietud de mujer, su personaje se enfoca en la búsqueda de esa voz femenina, Casandra se sabe condenada, muestra su desesperación, denuncia lo que vendrá sin que se atienda su declaración, vive con visiones y pérdidas y se mantiene entre el futuro doloroso y el presente violento, la única certeza es su muerte cercana. El libro presenta en forma de soliloquio todo lo que desencadena la guerra, su pesada figura y el clamor ante la decadencia y el duelo de una civilización.

     La humanidad se pierde en la reinterpretación de la sacerdotisa, el monólogo de Casandra en momentos la expone como “la loca” que reclama. Quienes están negociando salidas al conflicto, la ven como enferma, su voz no se oye como algo posible, ese tipo de loca parecida a la descrita por Marcela Lagarde en Los cautiverios de la mujer sobre la cual dice: la loca es un espejo maquiavélico para que se miren todas y no se identifiquen con ella. Para que la asuman como la más distante, la ajena.” [2] Y este es el más cruel de los castigos para una profeta, porque sus palabras no respaldan la verdad que representan.

     Christa Wolf ocupa un lugar en la sala de las escritoras comprometidas, su expresión refleja un constante cuestionamiento al ser humano, ella no escribe para entretener, sino para cuestionar lo que se acepta por verdad y nos acerca a lo cotidiano de cada realidad, sin verlo desde nuestra propia ventana. Su escritura tiene un trato, el que se hace con los ideales que definen a la humanidad y sus valores, esos que representan un nosotros, antes que un yo. Ella fallece el 1ero. de diciembre de 2011 en Alemania. [3]



[2] Lagarde, Marcela, Los cautiverios de la mujer, México, UNAM, 2005.

[3] Margarita Blanco, “Traducciones al español de la narrativa de Christa Wolf”, Livius, 2 (1992) 263-268.




sábado, 27 de julio de 2024

Phillis Wheatley

 

Poetisa norteamericana cuya fecha probable de nacimiento fue en 1753, justo en el contexto de colonialismo y racismo exacerbado porque la economía en ese momento dependía de la mano de obra gratuita que brindaban los esclavos. Se sabe que nace en Senegal y en el año 1761 es raptada por los esclavistas y transportada a Boston, Massachusetts en donde la familia Wheatley la compra para ser empleada doméstica, tenía ocho años cuando perdió más que su libertad, también perdió el nombre real, su cultura, su familia, su identidad, porque en una muestra de banalidad y sin sentido es nombrada Phillis, así como se llamaba la goleta en la que fue transportada, identificaba como The Phillis y se le dio el apellido del comerciante que la compró.  

      Poco a poco va dejando atrás su pertenencia al país donde nació, sus cantos, sus rituales, su lengua, su destino en África, cualquiera que hubiera sido era mejor que ser esclavizada y cosificada en una cultura de blancos acostumbrados a utilizar la fuerza de trabajo de otras personas tan sólo por el hecho de tener un color de piel diferente. Ya siendo propiedad de los Wheatley, fue convertida al cristianismo de la iglesia congregacionalista del viejo sur, tal vez ese inicio a la enseñanza hizo que notaran su capacidad de aprendizaje, lo que sigue es admirable pues aprende a leer y escribir en un lapso aproximado de año y medio, tiempo en el cual ya dominaba el idioma, no sólo ese, su agudeza intelectual le hizo sobresalir al aprender griego, latín y pronto se encargaría de enriquecer las reuniones familiares con lecturas de Milton, Virgilio, o pasajes de la biblia. Poco a poco va ganando el respeto de la familia y amigos, es así como a los 13 años comienza a escribir poesía, entonces la pequeña Phillis comienza a dar forma a su nueva identidad: es mujer afrodescendiente, esclava y también una sensible poetisa. 

      La familia Wheatley apoya la emancipación de la poetisa una vez que logra defender ante dieciocho intelectuales de la época su conocimiento sobre literatura, ya que no se creía que dichos poemas pudiera escribirlos una mujer, En 1773, viaja a Inglaterra donde se realiza el interrogatorio que fue más parecido a un juicio, algo que no se ha hecho jamás a un hombre que escribe y quiere publicar.  A ella se le hizo jurar con la mano sobre la biblia que era la autora del trabajo escrito presentado y que no lo había plagiado, cosa absurda y aberrante una vez que lees lo que escribió, porque se puede notar su condición de mujer cristiana, aculturada, que nos habla sobre el valor de la presencia de Dios en su vida, habla de la muerte, como si fuera nuestro momento de redención, hasta el punto de que se convierte en un tema recurrente en su poesía. Phillis parece tener claro esa condición humana única que nos hermana en el momento final. En cuanto a su estilo la poeta escribe de acuerdo a la época literaria neoclásica que retoma la herencia clásica, podemos sumar a esto algunos versos que presentan rasgos de su identidad, esa brillante muestra de talento le aseguró el sobrenombre de “Esclava intelectual” cuya sensibilidad se muestra así: 

SOBRE SER TRAÍDOS DE ÁFRICA  A  AMÉRICA

Fue la misericordia la que me trajo desde mi tierra pagana,

le enseñé a mi alma ignorante a entender

que hay un Dios, que hay un salvador también:

no lo conocía ni lo buscaba, me redimió.

Algunos vieron nuestra raza azabache con ojos de desprecio,

"Su color tiene un tinte diabólico".

Recuerden, Cristianos, Negros, negro como Caín,

púlete y únete al tren angelical.[1]

     Se publica su libro Poemas sobre varios asuntos religiosos y morales, editado en Inglaterra, en él se incluye la declaratoria del tribunal que la evaluó anteriormente, pasando a la historia como la primera mujer afroamericana en publicar un libro de poesía, así como el primer reconocimiento literario para la población afroamericana después de enfrentar todo tipo prejuicios raciales, de clase y de género. Se cuenta sobre su libro que llegó a todas las cúpulas sociales, a personalidades de la época, entre ellas estuvo el político Thomas Jefferson quien comento: “No obstante, entre los negros sólo hay miseria —Dios lo sabe—, pero no poesía’.[2]”. Su libertad coincide con el proceso de independencia en América del Norte, se atreve a  enviarle una carta de apoyo a George Washington, quien ya mantenía la lucha, pero aún no estaba convencido de la inclusión, tenía un dilema porque necesitaba recurrir al apoyo de la población afroamericana, pese a su conocida aceptación por la practica esclavista. Phillis le escribe para motivar su interés en continuar la lucha por la libertad del país, el general Washington reconoce su estilo poético, simpatiza con su apoyo, se dice que se conocieron en una visita que la poeta hace a un cuartel, allí lee su poema titulado “A su Excelencia el General Washington”, ella es la primera persona en reconocerlo como el ‘padre del país’.

     La grandeza de Phillis Wheatley fue sin duda un reto enorme en ese momento de marcadas diferencias raciales, la cultura adoptada en su obra desdibuja todo aquello que pudiera aportar desde su contexto cultural, pero en realidad ella no conoció a detalle su cultura porque fue secuestrada siendo una niña, entonces su aporte es más profundo, es parte de los cimientos  culturales de la literatura, se ve en su trabajo ese marco colectivo del cual el psicólogo y sociólogo francés Maurice Halbwachs define como: “Collective frameworks are, to the contrary, precisely the instruments used by the collective memory to reconstruct an image of the past which is in accord, in each epoch, with the predominant thoughts of the society,” (“Los marcos colectivos son, por el contrario, precisamente los instrumentos utilizados por la memoria colectiva para reconstruir una imagen del pasado que esté de acuerdo, en cada época, con el pensamiento predominante de la sociedad”). [3] Evidenciando el sentido artístico en su trabajo literario que se ocupó de abrir camino a las expresiones estéticas de los afrodescendientes.

     Con el primer y único libro que publica no sólo obtiene la libertad, también pierde la tutela de la familia con la que vivió, sale a un mundo que funciona en base a la hegemonía y las reglas que el hombre impone y su brillo se va apagando, sin posibilidad de trabajar o estudiar se casa con un comerciante con quien tuvo tres hijos, pero ninguno le sobrevivió. El trabajo artístico que sabía hacer no le aseguró una oportunidad de crecimiento, recurre entonces al trabajo doméstico y busca la forma de salir adelante, ya sola, sin una red social de apoyo, sin familia, sin esposo. No sobrevive, la rudeza de la vida, la pobreza y las pérdidas acumuladas la vencen a los 31 años.

     En su honor se han creado diversas formas de recordarle, de mantenerla viva como parte de una herencia cultural, por ejemplo, desde 1973 y gracias al impulso de la escritora Margaret Walker se realiza año con año el Phillis Wheatley Poetry Festival[4] en la Universidad Estatal de Jackson donde se reúnen importantes autoras afrodescendientes en un intercambio de conferencias, proyecciones y lecturas en torno a la pionera cuya obra, Poemas sobre diversos temas, religiosos y morales es el centro de la celebración, además, forma parte del monumento conmemorativo a las mujeres de Boston, Massachusetts en donde comparte estadía con Abigail Adams y Lucy Stone, como reconocimiento a la presencia e importancia de la mujer afroamericana en la historia de los Estados Unidos.




[1]   Wheatley, Phillis, Poems on various subjects, religious and moral           https://wwnorton.com/college/history/america9/brief/docs/PWheatley-Religious_Poems-1773.pdf.                                     

[2]  Moratiel, Virginia, “Phillis Wheatley: la esclava Negra que con su poesía dio nombre a un país.” El vuelo de la lechuza  https://elvuelodelalechuza.com/2021/01/04/phillis-wheatley-la-esclava-negra-que-con-su-poesia-dio-nombre-a-un-pais/

[3] "Strange Longings": Phillis Wheatley and the African American Literary Imagination, Charita Elaine Gainey-O’Toole, Harvard University, May 2017. p. 12. https://dash.harvard.edu/bitstream/handle/1/40046547/GAINEY-OTOOLE-DISSERTATION-2017.pdf?sequence=4&isAllowed=y


domingo, 14 de julio de 2024

Carmen Laforet


Escritora española nacida en Barcelona el 6 de septiembre de 1921 cuyo nombre completo es Carmen Laforet Díaz, pasó toda su niñez en Canarias y a los 18 años vuelve al lugar donde nació es entonces cuando escribe su más conocida novela: Nada (1945). A esta primera novela le siguieron: La isla y los demonios (1952); La mujer nueva (1955); La insolación (1963) y su novela póstuma Al volver la esquina. Entre sus cuentos y novelas cortas están: El piano (1952); La muerta (1952); Un noviazgo (1953); La niña y otros relatos (1970).

      Pero examinemos la novela Nada, la misma que marca su inicio en el mundo de las letras y cuya entrada fue reconocida con el premio Nadal y Premio Fastenrath. Se trata de una narración breve, pero densa en su profundidad ya que se vale de un contexto familiar para representar lo que estaba sucediendo en la España de la posguerra, de hecho es la primera novela publicada después de la época oscura y lastimosa guerra civil, recordemos que el fascismo en el poder reprimió la difusión del arte, se violentó con los escritores de la generación del 27 y también con los de la generación del 36, algunos de los miembros de esta etapa literaria salieron exiliados por la persecución política, los que se quedaron en el país fueron perseguidos y algunos incluso asesinados por los partisanos al servicio de Franco. Al inicio se cuenta la llegada a Barcelona de la protagonista, Andrea, quien siendo niña se va a Canarias y al volver todo le resulta irreconocible, el entorno, la gente, el país, así comienza su trabajo.

     Se considera una novela de aprendizaje, como lo confirma la investigadora Ana María Alonso Fernández al confirmar que: “su argumento gira en torno a la construcción de la personalidad de Andrea y el paso de la adolescencia e inocencia a la madurez tras vivir una serie de acontecimientos. También comparte con este género la visión de la protagonista como un ser diferente al entorno en que se mueve y la presencia de un estilo cargado de lirismo”.[1] Y también se le ha ubicado como novela de autoficción ya que: “los elementos autobiográficos presentes en la novela y destacados a lo largo de estas páginas (edad de la narradora y la autora, ambas van a Barcelona a los dieciocho años a estudiar, después se van de Barcelona, tendencia de las dos a la soledad y la melancolía, sensibilidad hacia la escritura) muestra elementos reales en la vida de la escritora”.[2] Sin embargo, dada la complejidad de la obra no es sólo existencialismo y autoficción o aprendizaje sino que estamos ante una propuesta multifacética y de ninguna manera aislada de lo que sucedía en su patria.

     Su pluma se adentra a la existencia, si, por ello se le reconoce dentro de la corriente literaria llamada realismo social, con un estilo introspectivo nos presenta a una joven huérfana buscando un refugio familiar. Llega a Barcelona a medianoche, con dos maletas, herida, con dudas y a ratos con esa incertidumbre que hace que agonice tu esperanza. Con Carmen Laforet la literatura femenina se vuelve una demostración del andar roto. Pero no perdido de la protagonista, además,  es de importancia significativa el título del libro, ya que la nada en un sentido existencial evoca ese agujero negro de ausencia, de escases, de silencio; el eterno hueco en el pecho que no se llena, su personaje dando tumbos con su identidad a medias, tan joven, tan sola en la oscura, fría y maloliente casa de sus parientes, a quien es encargada y de quienes apenas si recuerda algo, de esta forma se establece una relación que la mantiene en una vida opresiva, incomoda, insegura, incierta. Constantemente atacada con comentarios que juzgan su proceder y ¿Cómo no los va a recibir? Si Andrea rompe con el proceder común de la gente en ese momento, ella busca más de la vida, no está dispuesta a conformarse con un rincón oscuro en la casa de sus parientes, Andrea busca la luz, la plenitud, la verdad.

     Al mismo tiempo que delinea la personalidad de su protagonista, retrata a la sociedad española de posguerra, esa misma ruina moral de los personajes, es el retrato de los defectos de la humanidad en su contexto. Ese mundo confuso e incierto se une al control y presión familiar, también como el reflejo de la situación en la que se encontraba España, deshumanizada e instintiva, casi primitiva en la que los restos humanos se están removiendo y en ese intento es la nada la que sobresale.[3]

     El acercamiento a su estilo está en relación a la vida diaria, la perdida de sus padres, ella sola descubriendo el mundo y lo que encuentra en él es esa vastedad que impone la absoluta ausencia de calidez y armonía, en ese mundo descrito no es posible aquello, en su lugar encuentra: “El hedor que se advertía en toda la casa. Era un olor a porquería de gato. Sentí que me ahogaba”[4], así lo comenta Andrea; ese ahogo se reafirma a medida que reitera una y otra vez la nada y enmarca cada situación que la protagonista sobrevive, es esa nada existencial que anula cualquier estimulo en su desarrollo, esa misma carencia que encuentra dentro y fuera de la casa, contraria a las necesidades de Andrea, la adolescente cuya identidad está surgiendo, pero no tiene de donde sostenerse.  

     La trayectoria de Carmen Laforet se ha sumado a la de grandes escritoras españolas cuya necesidad de retratar las dolencias de su nación producen en la literatura un antes y un después, al momento de la recepción de la novela Nada la sociedad empezaba una reconstrucción, pero como cada quebranto en la vida, reconstruirse no es cosa de unos días y lo primero por lo que hay que comenzar es aceptando todo lo dañado, para, una vez reconocido, rehacerlo, y esa es la parte complicada, porque Carmen Laforet retrata a una sociedad ciega, banal, egoísta. Por ello la importancia de la obra literaria se aclara al ser distinguida como la primera novela femenina moderna de España.

     Después del gran éxito que vive con su primera novela y determinada por un matrimonio con un destacado periodista se fue ensombreciendo su presencia en las letras españolas, así hasta que, después de cinco hijos viene la ruptura, la cual supuso para Carmen Laforet quedarse prácticamente en la calle, sin nada. Una amiga la recibe un tiempo, pues ella no contaba con ingresos económicos, así comienza su declive ¿O fue durante el matrimonio cuando se eclipso?

     La etapa que sigue apenas si puede creerse, va por la vida siendo atraída a una ciénaga oscura que le impedía continuar su escritura, y más grave aún desarrolla una obsesión por su peso, consume pastillas como caramelo y pronto esa neblina mental se manifiesta por algo que ella llamó grafofobia pero que en realidad se ha estudiado era una primera manifestación del síndrome de Mesulam, o afasia progresiva primaria, esto es una dolencia neuronal poco frecuente, producida por una lesión en el lóbulo frontal izquierdo[5] que va creciendo y le impide volver a las letras, presa de dicha enfermedad degenerativa que la había privado de la capacidad de hablar, vivió en una residencia en Majadahonda hasta sus últimos días, fallece a los 82 años el 28 de febrero de 2004. 






[1] Alonso Fernández, Ana María, “Nada de Carmen Laforet: autobiografía, autoficción y novela de

Aprendizaje”, REVISTA ÚRSULA, Núm. 5. 2021: 64-77.

[2] Ibidem

[3] Molly Tun, “Nada de humanidad: El mundo animal de la posguerra española” Entrehojas: Revista de Estudios Hispánicos, Volume 5 Article 7, August 31 2015.

[4] Laforet, Carmen, Nada, Guatemala, Editorial Titivillus, Universidad de Matehuala, ePub base r2.1. p. 7.

[5] Agustín Cerezales Laforet, “Carmen Laforet, mi madre. Después de nada, mucho por descubrir”, XL Semanalhttps://www.abc.es/xlsemanal/historia/carmen-laforet-centenario-escritora-nada-enfermedad-mesulam-vida.html. 01 de septiembre 2021. 

 




lunes, 1 de julio de 2024

Margaret Atwood

 



La trayectoria de esta magnifica escritora es descomunal. Nace en Ottawa, Canadá el 18 de noviembre de 1939, es novelista y poeta, escribe también literatura infantil y ensayos. Se conoce su trabajo literario a partir de los años sesenta, su primera novela publicada sale al mercado en 1969 se llama La mujer comestible, ¿vaya título no crees? esta obra resalta la situación de la mujer que vive siguiendo estereotipos, busca lo mismo que sus amigas: estudiar una carrera para luego no ejercerla, tener un trabajo y asumir que no hay más que hacer, casarse para luego ser infiel, y reprimir lo que realmente quiere, doble angustia en el personaje cuando se muestra su falta de identidad al no saber qué es lo que realmente quiere, la historia se encamina a una inclinada pendiente. Esta novela es considerada proto feminista, sin embargo, no es así ya que lo proto feminista pertenece a los siglos anteriores al Siglo XX[1], sin duda se trata de una novela con una mujer como protagonista y la historia es muy femenina, no feminista porque la trama gira en torno a las decisiones del personaje principal cuya vida refiere maltrato, pero si representa a: “La mujer (que) parecía una figurilla de porcelana, antigua y elegante”[2]. Pasmada ante las situaciones de la vida, a punto de perder la razón.

     Otras de sus principales novelas son: Alias Grace (1996); El cuento de la criada (1985); El asesino ciego (2000); Los testamentos (2019), que representa la parte conclusiva de la novela llamada El cuento de la criada. En cada una de ellas se reconoce una visión crítica muy femenina, expone cual ha sido nuestro trato de forma explícita, además forma parte de un subgénero literario emergente llamado CLI- FI[3],  el escritor Dan Bloom es quien acuña el término en 2007 por su nombre en inglés climate fiction o ficción climática, estilo que centra su atención en incluir algún aspecto de la crisis climática que nos afecta a nivel mundial, ella comenta en una entrevista su interés en escribir sobre el tema con el fin de concientizar a los lectores sobre lo que está pasando, también reconoce su activismo en este ámbito y llama a sumar esfuerzos para lograr cambios al respecto.

     Una novela de obligada mención, sobre todo porque salta del papel a la pantalla y se convierte en una de las series de ciencia ficción más exitosas desde su primera temporada en 2017, me refiero a El cuento de la criada que plantea una historia en un futuro distópico en donde, debido a los estragos de la civilización,  la fertilidad femenina disminuye y el grupo en el poder, apegado a la religión, todos ellos hombres de bien consideran buena idea hacer esclavas sexuales a ese porcentaje de mujeres que todavía es fértil, pues esta premisa  es la que plantea Margaret Atwood en su novela, la misma que se mantiene a través de cinco temporadas y la sexta en producción, en ellas la escritora se encarga del guion.

     Su estilo muestra una clara estética posmoderna, está presenta la ficción especulativa, es decir que no es del todo ficción porque en algún momento algunas de sus historias pueden volverse realidad. La fluidez con la que narra hace fácil adentrarte a las temáticas casi siempre distópicas, alucinantes e irracionales en un alto nivel porque los mundos que crea en su literatura presentan un ser humano del todo deshumanizado y marcando extremas diferencias en el trato hacia la mujer.   

      La escritora admite sus dificultades al principio de su búsqueda de estilo ya que, su país nacido en el siglo XIX, pues fue en 1867 cuando se le reconoce como nación independiente a pesar de tener en su territorio a grupos ingleses, franceses, aparte de los inmigrantes y la fuerte presencia de indígenas, por lo cual era muy complicado hablar de una identidad, por las dos principales tradiciones literarias, francesa e inglesa, esto sólo fue al principio de su quehacer literario, ya que fue alumna de Northrop Frye, reconocido teórico y crítico literario canadiense, quien trabajo para desentrañar este revoltijo de culturas. Una de sus más importantes posturas teóricas sostiene que la literatura, el desarrollo cultural y la identidad están unidos, esto sienta las bases de una identidad literaria canadiense, después de todo, la mezcla étnica dentro de una nación está presente en muchos otros países.

       Su proyección como escritora es admirable en todos los sentidos, a sus 86 años sigue escribiendo, dando conferencias, trabajando en el guion de su obra y más, Atwood quien a lo largo de su obra ha buscado plasmar con imágenes los escenarios únicos de un mundo en decadencia que quisiéramos muy lejano, pero maliciosamente posible, ese futuro en donde vuelven las ciudades amuralladas, los estados totalitarios con esos paisajes de la ficción histórica que ella desarrolla de manera genial. Espero que esta presentación te acerque a su lectura donde te aseguro encontrarás una infinidad de tramas, mundos desgarradores y sobre todo excepcionales.






martes, 28 de mayo de 2024

Banana Yoshimoto

 

Mahoko Yoshimoto es una novelista japonesa que nace un 24 de julio de 1964, también es hija de un reconocido filósofo de los años sesenta Takaaki Yoshimoto y hermana de una mangaka. mejor conocida como Banana Yoshimoto, seudónimo que utiliza desde su primera y exitosa novela Kitchen publicada en 1988 mientras terminaba su licenciatura en literatura cursada en la Universidad de Nihon y trabajaba en un club de golf, en sus ratos libres terminó de escribirla con apenas 23 años. Esta primera novela ganó el premio Newcomer Writers Prize y el Izumi Kyoka en 1989, así como el prestigioso premio italiano llamado Scanno. Su estilo se ubica dentro de género shōjo que es: “un género japonés de ficción en literatura, anime y otros medios que tiene como público objetivo a mujeres jóvenes”[1]

     Su presencia en las letras japonesas se enmarca dentro de la llamada era Heisei, la actual era empezó en 1989, año en el que Akihito sucedió a su padre, el emperador Hirohito, quien reinó durante el periodo Showa y al que hoy se conoce como emperador Showa[2], durante este periodo de tiempo Japón sufrió desde atentados, crisis económica, hasta terremotos que dejaron terribles daños, todos los cambios que fue sufriendo Japón en esta era repercuten directamente en la difusión de la literatura escrita por mujeres, como se sabe, la cultura japonesa impone muchas normas restrictivas hacia la mujer, pero en esta era Heisei la apertura fue determinante en la aceptación de la literatura femenina.

   La visibilidad femenina fue contundente a partir de la era Heise, con doce libros traducidos al español es notable como mantienen el persistente interés en la mujer como el centro de su narrativa, donde se describe en pequeñas dosis algo de los atavíos de las mujeres en Japón, el país milenario de los cerezos en flor. Yoshimoto atiende a la creación de personajes femeninos, jóvenes, que aprenden a vivir, y esos diálogos abundantes, parecidos a un retrato de la juventud en esa voz que narra su andar por la vida, donde las ausencias y el silencio son parte de su existir. La escritora impregna de jovialidad a la literatura de su país, cálida, fresca, atendiendo el detalle en los pequeños actos de lo cotidiano. Su acercamiento a la comida es a la vez un reconocimiento de sus tradiciones, pues en la cultura japonesa desde épocas milenarias la comida es un elemento frecuente, en torno a ella la escritora reivindica el espacio de la creación, que culturalmente es un lugar de charla, convivencia y vigor, donde la mujer es la autora de cada delicia culinaria que su cultura le enseña.

Yoshimoto se ha convertido en una de las voces más prestigiosas de la literatura japonesa, en Kitchen nos deja ver su lugar seguro, la cocina como lugar de refugio donde aliviar la perdida, arrullada por el sonido del refrigerador, así narrado en su novela. Aunque en ella nos presenta una realidad severa, pues una pérdida nunca es algo sencillo de aceptar, otros elementos sobresalen en su primera obra, Mikage Sakurai la protagonista enfrenta la vida sola, desprotegida nos cuenta en primera persona, de forma incluso intimista su vida después de la muerte de su abuela, el último familiar que le quedaba vivo, en adelante la orfandad la lleva a aceptar la protección de un vecino, pero en cada una de las relaciones es constante la dificultad para comunicar los sentimientos.[3]

     Parece haber en su protagonista una persistente búsqueda de sentido, tal vez por ello, la comida es un buen comienzo para estrechar las relaciones y con mucha claridad lo dice: “Creo que la cocina es el lugar del mundo que más me gusta. En la cocina, no importa de quién sea, o en cualquier sitio donde se haga comida, no sufro.”[4] Esta relación de la escritora con la comida se vuelca en la novela de forma poética, uno de los datos que más me sorprendió fue que: “La literatura de Yoshimoto ha sido catalogada como iyashi, es decir, que tiene una dimensión sanadora, que al final hace sentir bien.”[5]

     En Italia se hizo un libro en honor a su primera obra donde se recrean los platillos que son mencionados en el libro Kitchen, La traducción al inglés de esta novela fue en 1993 y llegó a Estados Unidos puesta en boga por algún publicista inteligente que le llamó “Bananamania”.



 



[1]  Sánchez Cardona, Andrea, Representación de relaciones afectivas en el género japonés de ficción shōjo: Liz y el pájaro azul, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de los Andes, 2020.

[2] “El fin (literal) de una era: Japón proclamará una nueva época imperial”, James Griffiths, EXPANSIÓN, 29 marzo 2019

https://expansion.mx/mundo/2019/03/29/el-fin-literal-de-una-era-japon-proclamara-una-nueva-epoca-imperial

 

[3] Banana Yoshimoto: “Los japoneses han ido perdiendo la fe en sí mismos”, El país, Rosa Rivas, 20 mar. 2015, https://elpais.com/cultura/2014/10/21/actualidad/1413914342_527175.html

[4] Banana Yoshimoto, Kitchen, España, Tusquets, 2013, p. 7.

[5] Kappa Bunko, literature japonesa, Banana Yoshimoto, 2014. https://kappabunko.com/2014/07/24/yoshimoto-banana/

 


domingo, 5 de mayo de 2024

Maryse Condé

 



Escritora francesa nacida en la isla del mar caribe llamada Guadalupe todavía colonia de Francia el 11 de febrero de 1934 en Pointe a Pitre, desciende de una familia con buena posición económica, por ello al cumplir los dieciséis años es enviada al continente para continuar sus estudios, después de concluidos deja Francia y pasa  más de diez años en diversos países de África, detrás de esa identidad que demandaba obtener, la misma que no consigue en Guadalupe y tampoco en su paso por el Paris de los años cincuenta.

      Ingresa a la Sorbona de París donde estudia literatura clásica después de concluidos sus estudios viaja a África occidental donde trabaja en Guinea, Ghana, Senegal, Costa de Marfil, etc., durante más de una década, luego de lo cual vuelve a Francia para concluir su doctorado en literatura comparada en la Sorbona. Tampoco su paso por el continente africano le complementa, pues debido a su preparación fue vista como aliada de los colonizadores. Algunas de sus novelas son: Un Saison à Rihata (1981); Segú (1984-1985); Yo, Tituba: Bruja Negra de Salem (1986); Corazón que ríe, corazón que llora (2019); El Evangelio del nuevo mundo (2023).

     Viaja a Estados Unidos ya casada con el traductor Richard Philcox, continua su carrera como catedrática impartiendo clases en varias universidades de Estados Unidos como Berkeley, Harvard y Columbia, UCLA. En 2004 se retiró de la universidad de Columba como profesora emérita de francés.

     En 2018 recibe el premio nobel “alternativo” de literatura, Maryse fue llamada “la gran dama” de la literatura antillana, obtuvo el Premio nacional de Literatura sobre la Mujer y el Premio Anaïs-Ségalas de la Academia Francesa. En 1993, fue la primera mujer en recibir el Premio Putterbaugh, otorgado por los Estados Unidos a escritores francófonos.

     La influencia del movimiento de la negritud iniciado por escritores como Frantz Fanon, filósofo nacido en Martinica y Aimé Cesaire otro gran intelectual de Martinica, colonia francesa. Dicho movimiento es importante para su formación como escritora, por ello se entiende la postura de reclamo y rebelión en contra de todo aquello que la nación colonizadora trató de normalizar en sus posesiones extra territoriales.

     Aunque fue escritora desde muy joven, a los 10 años crea una obra de teatro de un solo acto sobre su madre, también hace reportajes para periódicos locales en la escuela secundaria y publica reseñas de libros para una revista estudiantil en la universidad, la Sorbonne Nouvelle en París. Su despertar de conciencia surge cuando lee La calle de las casas negras de Joseph Zobel, ante ese nuevo mundo ella queda impactada y dice: “La lectura de José Zobel, más que cualquier discurso teórico, me abrió los ojos. Comprendí que el medio al que pertenecía no tenía absolutamente nada que ofrecer y empecé a odiarlo. Me había blanqueado y encalado, una mala imitación de los niños franceses con los que me juntaba”.[1]

     Tenía cuarenta años y cuatro hijos cuando publica su libro Segoú, el mismo que le abre paso ya cerca de los cincuenta en el mundo de la literatura internacional en el cual fue conocida sobre todo por la defensa de la identidad negra antillana también su defensa y exposición sobre lo que acontece a la mujer sobresale en su trabajo literario, como ejemplo cito su novela ganadora del Gran Premio de Francia de literatura femenina en el año 1986 Yo, Tituba, la bruja negra de Salem en dicha novela la autora presenta como protagonista a la esclava acusada de ser bruja en los juicios de Salem, en dicha novele hace una recreación de ese personaje histórico representativo de la restricción que se vivía en un contexto de patriarcado, exacerbada religiosidad y la práctica de juicios inquisitoriales propios de la época en la que ocurre el juicio de las brujas de Salem hecho del siglo XVII. Pues bien, Marysé hace una representación de esa mujer, quien acepta que realizó en el bosque algunos actos de baile y canto, tal vez un poco inspirados por su religión.

      Tituba crece como personaje, la escritora amplia su entorno, su situación existencial, su historia de vida, lo único que no está atenuado es la frecuente violencia y maltrato, desde su captura y rapto del país natal en el Caribe, hasta su venta como esclava en la Norteamérica floreciente.

     Tituba es la voz que busca respuestas en todo lo que hace, es la mujer que se sabe moneda de cambio en un mundo dominado por el hombre, pero lo usa a su favor. Sus preguntas son cada vez más introspectivas, así, ella expresa: “¡Qué extraño es el amor al país! Lo llevamos en nosotros como nuestra sangre, como nuestros órganos. Y basta que estemos separados de nuestra tierra para que experimentemos un dolor que surge de lo más profundo de nosotros mismos sin disminuir jamás”[2]

     Su sentir en torno al gusto que deja el destierro forzado que vivió se vuelve una constante en su dialogo interno, esa vida de persona sometida a las exigencias de otros la hace buscar la compañía de un hombre, tal vez como única medicina para combatir la desesperanza, esa búsqueda se hace continua a pesar de las sabias palabras de su abuela que le aclara: “Los hombres no aman, poseen, avasallan” y se pregunta una y otra vez “¿Por qué las mujeres no pueden prescindir de los hombres?”[3]

     Dicha novela es sólo un ejemplo del estilo propio de Maryse Condé, quien desarrolla temas como la negritud, la identidad, el género, el amor tan buscado incluso en los contextos más deshumanizados, mostrándolo como único aliciente ante la desgracia, en una entrevista la escritora asegura: “Yo creo que la responsabilidad de una escritora mujer y negra es la de inculcar en el otro el respeto y el amor por la diferencia. Para mí esa es la belleza de mi trabajo y de mis orígenes”[4]

   A través de su literatura Maryse Condé acerca al lector a las voces y las vidas de la población afrodescendiente que sobrevive en un agreste entorno opresor, sus palabras averiguan detrás de la brutalidad y logra heredarnos las huellas de su valor en el mundo para desenmarañarlo y darle un espacio en las más sentidas narraciones de sobrevivencia.

     Cada una de sus novelas revelan la vida desde sus ojos, su andar por diversos continentes y las prácticas de cada sociedad, las acciones de los diferentes personajes son de un mundo real, pero saltan a las hojas como una necesidad de alojar su presencia y que los sedientos lectores los conozcan. Ella, en medio de su orfandad y con su vasta herencia cultural se dio a la tarea de plasmar para su público una gama vasta de historias sobre la vida de una afrodescendiente que toda su vida buscó más allá de los hechos y del color de la piel. El 2 de abril de 2024 la escritora fallece a los noventa años en Luberon, Francia.

    




[1] Hillel Italie, “Fallece a los 90 años Maryse Condé la “dama de las letras antillanas” The San Diego Union Tribune, abril 2, 2024.

[2] Maryse Condé, Yo, Tituba, la negra bruja de Salem, Editorial Impedimenta, 1986. p. 46

[3] Ibíd, p. 17.

[4] Joaquín León, Maryse Condé: Eterno regreso al origen” Gatopardo, 10 oct. 2018.

sábado, 25 de junio de 2022

Dorothy Parker

 

Escritora y crítica estadounidense, importante intelectual de los años veinte, nace en el estado de Nueva Jersey el 22 de agosto de 1893, con el nombre de Dorothy Rothschild judía de nacimiento, neoyorkina por elección, aguda en su análisis de una sociedad invadida por los estereotipos impuestos que ella expone con brillante agudeza en su escritura, su trabajo va de 1922 a 1958. Una vez que se casa con Edwin Pond Parker II, un atractivo corredor de bolsa de quien obtiene el apellido, se convierte en Dorothy Parker, aunque se divorcian al poco tiempo toda su vida conservó ese nombre.

     Es fundadora de la mesa redonda de Algonquin, llamado así porque sus reuniones se llevaban a cabo en el Hotel del mismo nombre, estas frecuentes tertulias convocaban a un grupo de intelectuales (el columnista Franklin Pierce Adams, el humorista y actor Robert Benchley, probablemente el mejor amigo de Parker; el columnista deportivo Heywood Broun, el dramaturgo Marc Connelly, la periodista feminista Ruth Hale, el dramaturgo y director George S. Kaufman, el productor de Broadway Brock Pemberton, el editor del The New Yorker Harold Ross, el escritor y dramaturgo Robert E. Sherwood, el publicista John Peter Toohey y el crítico y periodista Alexander Woollcott. Otros miembros se movían más libremente y participaban de un modo más ocasional: las actrices Tallulah Bankhead, Blyth Daly, Eva Le Gallienne, Margalo Gillmore, Estelle Winwood y Peggy Wood, los dramaturgos Noël Coward, Edna Ferber, Donald Ogden Stewart, Beatrice Kaufman; las escritoras Jane de Grant, Margaret Leech y Alice Duer Miller, la ilustradora de revistas Neysa McMein, los humoristas Harpo Marx y Frank Sullivan y el compositor Deems Taylor) en dichas reuniones se abordaban temáticas diversas, pero de importancia vital para el entorno cultural de la época.

   Sus primeros trabajos se publican en Vanity Fair, donde se encarga de una columna sobre crítica teatral, los rasgos de su escritura se distinguen por una postura sarcástica e ingeniosa, mismas razones que le hacen salir de ese empleo, claro, en una revista femenina de los años veinte eran otros temas los que se esperaban de una mujer,  y no los que ella desarrollaba y le daban la cualidad de transgresora decidida a tratar temas como el alcoholismo, el aborto, la infidelidad, y un tema todavía más espinoso, la política. Más tarde se integra a la platilla del New Yorker referente de toda una época de grandes plumas, ahí escribe desde 1926 y hasta 1955, en ella se vuelve un referente de sarcasmo y critica puntual sobre los vicios sociales, sin embargo, su más importante faceta fue como cuentista, logrando una extensa producción formada de siete volúmenes entre los relatos que sobresalen están: “La gran rubia”; reconocido con el galardón O Heny como el cuento más sobresaliente de 1929; otros ejemplos son: “Estuviste perfectamente bien”; “Nivel de vida” o “El permiso maravilloso” cuya narrativa evidencia las posturas sociales llenas de vicios y prejuicios en donde la manipulación, las mentiras y los aspectos tristes y cómicos del sueño americano son retratados, como gran observadora de su entorno deja en claro los cambios que trae consigo la Segunda Guerra Mundial en su país.

    Es también destacable su participación en la lucha por los derechos civiles, el impulso al reconocimiento de las diferencias, mismos que la alejan de Hollywood en donde tuvo alguna participación como guionista. Su compromiso político también la lleva a la Guerra Civil Española. Pero por supuesto, ¿Cuándo ha sido bien vista la crítica en torno a las realidades sociales, a las apariencias de clase, al racismo enraizado de una sociedad poco sensible? Todavía no hay un ejemplo de ello, seguro que por tal motivo después de dicho enfrentamiento bélico su obra pasó al olvido, sus últimos años fue la protegida de la millonaria Gloria Vanderbilt, que la apoyo económicamente hasta el último momento.

     Dorothy Parker muere el 7 de junio de 1967, su partida apenas si sorprendió, murió sola, en una habitación de hotel junto a su perro y una botella de alcohol, alguna amiga organizó su sepelio, que resultó ser todo lo que ella no hubiera querido, donde gente del ambiente cultural hizo su presencia para cumplir con una postura falsa, digna de uno de sus cuentos, cumpliendo con la falsa tarea de cubrir las apariencias. Fue incinerada, sus bienes fueron donados al movimiento de Martin Luther King y la NAACP (Asociación Nacional para el Desarrollo de las Personas de Raza Negra) y como una mala anécdota, la supuesta amiga no se hizo cargo de la urna, por veinte años nadie reclamó sus cenizas, finalmente la NAACP compra una tumba para sepultarla en Baltimore, en cuya lapida se escribe el epitafio que ella misma había pedido, “Perdonen por el polvo”.

    Es a finales de la década de los setenta cuando se comienza a reconocer el aporte tan importante que hizo a la literatura por su visión audaz y realista de una sociedad centrada en las simulaciones, llena de vicios y aferrada a los prejuicios raciales. Su obra en español ha sido poco difundida, parte de ella se encuentra en las antologías Narrativa completa; Colgando de un hilo y Poemas perdidos. ¿Buscas una lectura irreverente, acida, que cuestiona las llamadas buenas costumbres y los roles de género? Encontrarás todo ello en su trabajo literario.

 


Fuentes consultadas

https://elpais.com/diario/2003/03/15/babelia/1047689414_850215.html. 

https://lecturassumergidas.com/2016/01/29/dorothy-parker-una-rebelde-dama-neoyorquina/

https://elpais.com/elpais/2016/03/17/eps/1458236661_057362.html


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