martes, 30 de diciembre de 2025

Poetas suicidas: Florbela Espanca

 



Flor Bela Lobo fue poeta y pionera de la literatura feminista en Portugal nacida el 8 de diciembre de 1894 en Vila Vicosa; hija de una relación extramarital entre Antonia de Conceição Lobo y del fotógrafo João María Espanca (pionero de la cinematografía portuguesa). Al morir Antonia, su madre, ella y su hermano fueron a vivir a casa de su padre y María Espanca, la esposa de éste. ellos se hicieron cargo de su crianza y educación, aunque es hasta que ella cumple los 18 años que la reconoce ante la ley y le da su apellido, entonces su nombre cambia a Flor Bela de Alma da Conceição Espanca. Fue de las pocas niñas en asistir al colegio en la ciudad de Évora y de las primeras en estudiar en el Liceo Masculino André de Gouveia.

   Una vez que termina el liceo se casa con Alberto Moutinho; su formación le permite ejercer como profesora de francés e inglés en la escuela que funda su esposo en el pueblo de Redondo, también comienza ha realizar traducciones, que más tarde se publican en diversos medios literarios y periodísticos. En busca de algo más en la vida deja a su marido, y se muda a Lisboa, con el apoyo de su padre, ese mismo año se convirtió en una de las primeras mujeres en estudiar en la Universidad de Lisboa, matriculándose en Derecho, pero esta área del conocimiento no era la que ella quería, comienza a escribir y publicar en diversos medios, como en Noticias de Évora, en 1917, es entonces que realiza un curso de Letras, lo cual le permite ir encontrando su voz poética, a pesar de las complicaciones culturales de la época, pues:

El contexto social de la época revela un país que, si bien comenzaba a respirar las bondades de la modernidad en el nuevo mundo, todavía se estaba luchando contra una moral cristiana, marcada por los prejuicios, además la dictadura mantenía una fuerte censura, que se atrevía a prohibir libros por “ofender la moral cristiana o que perturben los valores políticos o filosóficos del régimen”. 

     Su escritura mantiene con vida de la poesía tradicional por medio del soneto, con el cual logra de manera magistral expresar su visión de la vida, sus diferentes exploraciones temáticas son: el amor, el erotismo, la saudade, que podemos traducir como soledad existencial, cada uno de ellos son expuestos en su trabajo literario, en donde profundiza en aspectos de la identidad femenina, determinada por el hombre, así como del lugar de la mujer en una sociedad dominada por ellos. Se le considera pionera en temas de feminismo, ya que hablamos de una sociedad en la cual una mujer no podía ejercer su libertad, y ella probó de diversas formas que la búsqueda era determinante para ir dejando atrás la depresión, la nostalgia y la profunda tristeza que la lleva a caminos sin retorno. En el siguiente soneto llamado “Yo” se revela una constante incertidumbre en un mundo creciente y sin lugar para la sensibilidad de Florbela.

Yo

Yo soy la que en el mundo anda perdida,

Yo soy quien en la vida no halla el norte,

Soy la hermana del sueño y de esa suerte

Soy la crucificada … dolorida…

 

¡Sombra, tenue niebla, desvanecida

Que del destino amargo, triste y fuerte

Empuja brutalmente hacia la muerte!

Alma de luto siempre incomprendida…

 

Soy aquella que pasa y nadie ve,

A la que llaman triste y no lo soy,

Soy la que llora sin saber por qué.

 

¡Soy tal vez la visión que alguien soñó

Alguien mirando el mundo para verse

Y que nunca en la vida se encontró!

    

         Debido a la construcción femenina que hace en su poesía, su obra no es bien recibida, pues el contexto social no permitía que la mujer rompiera con las normas sociales, sin importar las opiniones, Florbela Espanca dedicó su corta vida a la escritura y al amor, se casa en tres ocasiones y nunca permitió que se limitara su actividad creativa, sin embargo, el mundo estaba cambiando, y ella no terminaba de sentirse arraigada a nada, su vínculo más importante fue con Apeles, su hermano, pero la tragedia ya se asomaba, ese año Apeles muere en un accidente de aviación y con esa partida se acaba el interés de la poeta por seguir, aquejada por una fuerte y extensa depresión, además de problemas pulmonares, se quita la vida el 8 de diciembre de 1930 en Matosinhos, Portugal a la edad de 36 años.


Referencias

Florbela Espanca, Sonetos completos, http://luso-livros.net/.

Clêuma de Carvalho Magalhães, “Florbela Espanca e as escritoras de sua época” Revista Trem de Letras de la UNIFAL-MG, Brasil, 2016.


martes, 25 de noviembre de 2025

Poetas suicidas: Marina Tsvietáieva

 



Poeta nacida en Moscú el 26 de septiembre de 1892 con el nombre de Marina Ivánovna Tsvetáyeva. Su padre fue profesor universitario y fundador del Museo de Bellas Artes, (actualmente es el Museo Pushkin) y su madre, era concertista de piano, quien fallece de tuberculosis cuando Marina tenía 14 años. La historia de dicha poeta es una prueba de que en muchos de los actos suicidas influye el momento histórico y la falta de oportunidades para seguir. Las circunstancias sociales a las que nos vemos expuestos determinan nuestros actos, la decisión ante la presión del contexto dependerá de cada persona, lo importante de reconocer en la historia de Marina Tsvietáieva es lo sufrido por la descalificación violenta que atentó con sus derechos más básicos, como ella, otros escritores se vieron violentados por pensar diferente.

     Nace en una familia de clase media alta, su padre, un intelectual y su mamá una artista la mantuvieron en relación con la cúpula política del momento. Con el tiempo, caído ya el velo de la censura comunista Tsvetáyeva se ganó un lugar junto a los grandes escritores rusos, entre ellos Borís Pasternak y Anna Ajmátova, pero su vida se fue transformando en una pesadilla que el Estado le hizo vivir. A los 10 años, por decisión de su madre, Marina fue enviada al extranjero a realizar estudios de música, pero ella sólo se interesaba en la armonía, que producen las palabras en la poesía. Sus primeros años pasan entre la música y el museo, donde aprendió a amar a Pushkin, Goethe, Hölderlin, Reine, Rimbaud y Baudelaire. En este periodo viaja a Suiza, Alemania y Francia, país en donde, finalmente logra estudiar letras en la Sorbona de París.

     En 1910, a los 18 años publicó Álbum vespertino; en 1912 aparece su libro Linterna Mágica, ese mismo año se casó con Sergei Efron, tuvieron dos hijas y más tarde un hijo. Su esposo se unió al Ejército Blanco de la revolución y por un breve tiempo se separó de él, al poco tiempo va a buscarlo y se integra al trabajo del nuevo gobierno revolucionario al obtener un puesto administrativo, en el que se valora su manejo de varios idiomas, incluyendo el georgiano, pero pronto lo dejó, volviendo a las letras.

     La pobreza que vivió en ese momento era tan extrema, se le negaban rentas y trabajo por el recelo oficial hacia ella y su trabajo, la censura y el castigo por pensar distinto eran cada vez más frecuentes, así que por falta de dinero y alimento lleva a sus hijas al orfanatorio donde por lo menos podían recibir comida, luego de un tiempo vuelve por Ariadna, y deja a Irina, quien fallece a los tres años por las terribles condiciones del lugar, por el abandono, por la falta de amor, dicho suceso marcó la vida de Tsvietáieva. Después de la revolución rusa se exilia en Berlín, en esos años tiene cierta estabilidad, pues su esposo consiguió un empleo y ella publicaba de forma regular. Amaba la poesía, pero la prosa generaba trabajo, así que estuvo ocupado en escribir y traducir en esos años.

     Luego de la guerra civil en la Unión Soviética, inicia su segundo exilio, está vez en París donde pasó catorce años, deprimida, lamentando su lejanía y excluida de los grupos de escritores rusos en el exilio. En 1937 su marido y su hija Ariadna regresan a la URSS, la escritora va detrás de ellos dos años después, para entonces su marido y su hija estaban arrestados, acusados de contraespionaje, él fue fusilado en 1941 y Ariadna, así como Anastasia la hermana de Marina, fueron llevadas a uno de los gulags del gobierno estalinista. Ariadna pasa quince años encarcelada, siendo liberada en 1955.

     Lo que sigue en la vida de la poeta es una caída dolorosa y lenta, sin redes de apoyo para mantenerse en pie, sus escritos finales apuntan al hecho de la incapacidad para solucionar lo que estaba ocurriendo en su vida, mismos que la llevan directo a un sin retorno ya presente en sus poemas.

aúlla como un perro gritando

más furioso, más largo: qué

pesadilla extraña es la vida

al borde de la muerte

     Los últimos años ya no escribió, hizo algunas traducciones para resolver la situación económica, sin embargo, ella y su hijo fueron arrestados y trasladados al río Kama, junto con otros escritores, ya que las asociaciones de escritores no la apoyaban por la acusación que pesaba sobre su esposo, intentando una vez más integrarse al nuevo régimen, se ofreció a trabajar como lavaplatos en el comedor del Fondo Literario, sin embargo los sucesos no mejoraron y el 31 de agosto de 1941 se ahorca en la casa de Alábuga, un poblado en la república de Tartaristán donde vivió hasta el final. Tenía 41años cuando decide partir.

    Dejó tres notas suicidas, para los evacuadores, la cual se perdió, a Aseev, un colega poeta y traductor con el que compartía un círculo literario y a quien le pide que se haga cargo de su hijo Gueorgui, a quien el deja la tercera nota pidiéndole perdón: “Estoy gravemente enferma, esta ya no soy yo […] Estaba en un callejón sin salida” (p.10).

     ¿Será posible que una de las razones de la partida sea el contexto y la presión social? Es posible, el destino muchas veces está determinado por la época en que se vive, factores como la persecución, la pobreza, el aislamiento y rechazo, así como la responsabilidad de cuidar de su hijo sin tener las posibilidades para hacerlo, fueron motivos suficientes para pensar en poner fin a su vida; en el último retrato de ella se puede ver la pena y el dolor que le agobian, la vida la rompió y no pudo reconstruirse. Ariadna Efron al salir del encarcelamiento se dedicó a la traducción y editó para su publicación las obras de su mamá, también escribe un libro autobiográfico llamado Marina Tsvietáieva, mi madre.     



Referencias

Hijano Pérez, Ángeles, (2023) “Marina Tsvietáieva, una poeta en tiempos de revolución”, Universidad Autónoma de Madrid, XVI Congreso de la Asociación de Historia Contemporánea. La Rioja, p. 10.

Tsvietáieva, Marina (1999) Un espíritu prisionero. Barcelona: Galaxia de Gutenberg, p. 312.


jueves, 23 de octubre de 2025

Poetas suicidas: Anne Sexton

 


Poetisa estadounidense nacida el 9 de noviembre de 1928, sin una formación universitaria su trabajo es de una calidad lírica y retórica indiscutible, formo parte de una familia privilegiada, donde el glamour, las extensas vacaciones en propiedades familiares, la fiesta y con ella la bebida ilimitada, casi siempre relacionada con las peleas en casa, los excesos de la madre lejana y fría, su vida aunque rodeada de comodidades y acceso a la educación estuvo sometida al torbellino inestable de unos padres alcohólicos y una forma de violencia psicológica ejercida por el padre que en momentos de embriaguez la insultaba por su aspecto, sumándose a la problemática los trastornos mentales de su madre.

     En ese plástico mundo crece de forma rebelde y en la adolescencia trata de evitar cualquier tipo de molde que la sociedad le tuviera reservado, en la escuela destaca en todos los ámbitos, así que va del lado contrario, deja la escuela, se fuga con el novio en 1948, y en poco tiempo se convierte en mujer casada. En 1953 nace Linda, su primera hija y en 1955 nace Joyce, ambas niñas crecen más al cuidado de la abuela paterna cuando no se encontraba su papá, pues todo el tiempo trabajaba y viajaba por temas laborales, sumando infidelidades a una relación en donde ya se daban las primeras muestras de violencia. La escritora comienza a presentar etapas depresivas muy frecuentes, pronto requiere tratamiento psiquiátrico, y comienzan sus intentos de suicidio.

     En 1956 es internada por varias semanas después de una sobredosis de barbitúricos, es después de ese periodo que comienza a expresar ante sus amigos y psiquiatra su conflicto por realizar sus funciones como madre, nunca vio a sus hijas como prioridad, al contrario, puso en primer lugar su vida, sobre todo cuando empieza a escribir.

     En enero de 1957, en una plática con su psiquiatra comenta su interés por la poesía, él la anima a escribir, ese año también tuvo un intento de suicidio, una vez que se recuperó una vecina la acompañó a inscribirse en un taller de poesía impartido en un Centro de Educación para Adultos. En el estuvo por dos años y supo que la poesía le daba un segundo aliento y vitalidad. En 1958, cuando tenía treinta años, publica su primer poema en una revista. Su poesía aborda asuntos de la vida, por eso se conoce como poesía confesional.

     Su reconocimiento como poeta iba en ascenso, en 1959 más de treinta revistas publicaban sus poemas, asistía a cursos, conferencias, congresos, en uno de ellos coincide con Sylvia Plath y así comienza una larga amistad que fue como un vaso de agua fresca en su turbulenta vida marital en donde no faltaron los golpes y maltratos, esa vida en donde el alcohol ya era una presencia habitual y la sombra de la enfermedad mental que le mantenía constantemente en las instituciones mentales se hacía cada vez más presente.

     En 1960, publica su primer libro Al manicomio y casi de vuelta dejando en evidencia parte de lo que le sucede, abordando temas que resultaban un tabú, como lo dice su amiga Maxine Kumin: “Hablaba abiertamente de menstruación, aborto, masturbación, incesto, adulterio y drogadicción en una época en la que el sentido del decoro no autorizaba a utilizar estos temas como materia poética” sus libros son una guía de su vida, pensamiento y de temas que le inquietaban; el segundo libro All my pretty ones se publica en 1962, luego en 1963 viene la noticia del suicidio de su amiga Sylvia Plath, a la que le dedica un poema que dice:

y desde entonces esperó

bajo nuestro corazón, nuestro armario,

y ahora veo que lo almacenamos

año tras año, viejos suicidios,

y conozco la noticia de tu muerte,

un sabor terrible, como a sal.

(Y yo,

yo también.

Y ahora, Sylvia,

tú otra vez

con la muerte otra vez

      Pero Anne Sexton no se encuentra bien, está entre la embriaguez y la locura, y de forma obsesiva escribe, en 1966 publica su libro Vive o muere, ese mismo año sufre una caída de la escalera que le fractura la cadera, lesión que le deja una ligera cojera, y el consumo de medicamentos y alcohol se incrementan. Gana el premio Pulitzer en 1967 por el libro de poesía publicado un año antes, sin embargo, en su entorno nada cambia ni mejora.

     En 1973 para unos días internada, su condición cada vez se deteriora más, al salir de la rehabilitación decide divorciarse y cuando sale de su vida Kayo Sexton todo se viene abajo. La escritora intentó en nueve ocasiones quitarse la vida, en el penúltimo intento le aseguró a la enfermera: “La próxima vez no tendrás oportunidad de salvarme” y así fue, el 4 de octubre de 1974 Anne Sexton desayunó con su amiga Maxine Kumin, luego se dirigió a su casa, llamó para posponer una cita, tomo un vaso de vodka y otro y otro más, se quitó sus anillos, todo con calma, no había prisa, en ese momento el tiempo se convirtió en su esclavo y lo usaría justo para lo que ella quisiera, así que fue en busca del viejo abrigo de su madre, luego directo a la cochera, subió a su auto, activó el radio, puso el vehículo en marcha y espero el largo sueño, el monóxido de carbono cumplió con su objetivo cuando ella tenía 45 años. Posterior a su muerte se publicaron cuatro libros más de su poesía, la misma que anunciaba y exponía su persistente decisión.  

Esperando morir

Ahora que lo preguntas, no recuerdo muchos días.

Camino metida en un sobre sin sellos postales para este viaje.

Es así, que como una lujuria innombrable, soy devuelta.

 

Aun entonces, no tengo nada contra la vida.

Conozco bien los brotes de hierba que mencionas

Y los muebles de casa que pusiste bajo el sol.

 

Pero los suicidas tienen un lenguaje especial.

Así como los carpinteros quieren saber cuáles herramientas.

Ellos nunca preguntan para que construir

 

Dos veces simplemente me declaré a mí misma

Haber poseído al enemigo, haber devorado al enemigo,

Tomado sus artificios, su magia.

 

De esta forma, profunda, meditada

Tibia como agua o aceite

Me he quedado babeando por el agujero de la boca.

 

No pienso en mi cuerpo como si fuera un bordado.

Incluso la córnea y los residuos de orina se fueron.

Los suicidas están listos para traicionar al cuerpo.

 

Aun siendo abortos, no siempre mueren,

Pero deslumbrados, no pueden olvidar la dulce droga.

A la cual desde niños les gustaba mirar y sonreír.

 

¡introducir toda esa vida bajo tu lengua!

Eso, por sí mismo, se convierte en pasión.

La muerte es una osamenta triste; amoratada, tú lo dijiste,

 

Y ahora ella espera por mí año tras año,

Para deshacer delicadamente un viejo deseo.

Para vaciar mi aliento de esta mala prisión.

Haciendo un balance, los suicidas.



Referencias

Juan Ariel Gómez, (2004), “Anne Sexton: hachazos a un mar helado”, Cuadernos de literatura, No. 4.

Nelson Rivera, (2024), "Anne Sexton: Psique en llamas", Papel literario, http://www.elnacional.com/papel-literario/.  

Anne Sexton, Esperando morir, https://algundiaenalgunaparte.com/2018/10/04/esperando-morir-anne-sexton/

Anne Sexton, “La muerte de Sylvia”, https://allpoetry.com/Sylvia's-Death


viernes, 26 de septiembre de 2025

Poetas suicidas: Ana Cristina Cesar

 


Escritora y traductora brasileña nacida en Río de Janeiro un 2 de junio de 1952, estudió filosofía, y más tarde letras en la Universidad Católica de Río de Janeiro, después un master en traducción que realizó en Francia. Su amplia educación se anuncia en sus versos, en cada duda inquietante en torno a la vida, es parte de la generación del mimeógrafo, en la cual algunos jóvenes artistas, por el año 1968 en Brasil se organizaron a través de ciertas estrategias ajenas a la forma en que operaba la industria cultural, por ejemplo, usaron para sus publicaciones el mimeógrafo, un aparato que permita hacer copias por volumen, de ahí el nombre que se le da a la generación.  

     Forma parte de esa escritura que no estaba regulada o sometida a los requerimientos de la dictadura también recibe el nombre de generación de ‘poetas marginales’ y formaban parte de lo contracultural, alejados de nichos intelectuales se mostraban rebeldes por medio de una voz transgresora. El contexto de esta generación no es nada fácil, la represión que se ejerce en el continente hace huir a muchos intelectuales hacia Europa, todavía están vivas las vanguardias, pero en Ana Cristina Cesar el existencialismo se muestra en algunos de sus poemas.

     Fue una mujer adelantada a su época, sus trabajos surgen en la niñez, con su primera publicación a los seis años, después Cenas de abril (1979), Correspondência completa (1979), Luvas de pelica (1980) y A teus pés (1982) su obra comprende ensayos, poemas, cartas, artículos críticos y otros géneros, como una novela de publicación póstuma. Pasa un tiempo en Europa, como traductora de Emily Dickinson, Katherine Mansfield y Sylvia Plath, este encuentro alimentó su melancólica poesía y su búsqueda de sentido:

 Me pregunto aquí si soy loca

Quien quiere sabrá decir

Me pregunto más si soy sana

Y aún más, si soy yo. (Cesar, 1969)[1]

     Ana Cristina Cesar es la poeta que siente la separación entre la cotidiana realidad planeada por el tótem capitalista, y su visión de un ser humano en ruinas, sometiendo, controlando, secuestrando, desapareciendo en cada dictadura del continente, que eran más de diez. Uno de sus poemas más dice:

  Poema obvio

No soy idéntica a mí misma

Soy y no soy al mismo tiempo, en el mismo lugar y bajo el mismo punto de vista/

No soy divina, no tengo causa

No tengo razón de ser ni finalidad propia:

Soy la propia lógica circundante (Cesar, 1969).[2]

 

     Sobre sus heridas vueltas palabra es posible asociarla con la melancolía, en el estudio Duelo y melancolía, Freud habla sobre la extrañeza que sufren algunos sujetos melancólicos al verse en el espejo, ese constante desconocimiento. En ese mismo texto Freud aclara:

“La melancolía se singulariza en lo anímico por una desazón profundamente dolida, una cancelación del interés por el mundo exterior, la perdida de la capacidad de amar, la inhibición de toda productividad y una rebaja en el sentimiento de sí que se exterioriza en autorreproches y auto denigraciones y se extrema hasta una delirante expectativa de castigo […]”.[3]

     La presencia de la escritora en la literatura brasileña de los años setenta es de una importancia, sobresaliente porque abre paso al discurso femenino, y su significación en la sociedad, así escribe: “La mujer ya no se pone sentimental: escupe a los cuatro vientos que ayer se masturbó en la cama y es desafiante, chispeante, peniabierta” (Cesar, El método, p. 91)

      Así mismo deja ver su simpatía por el escritor Charles Baudelaire al hacerlo presente en su obra y mostrar una postura en contra de los prejuicios morales y sociales, elige aquello que la mantienen interesada, como ella le llamaba, “la estrategia liberadora” Es la única mujer en Brasil de esa época que escribe poesía, traduce, observa y se presenta a través de la palabra.

     Esa melancolía que se va volviendo una compañera inseparable se impregna en sus días y en 1983, luego de su curso sobre “Literatura de mujeres en Brasil” viene el periodo más sombrío de su vida que la lleva a una fuerte depresión, tras un intento de suicidio en la playa es internada en una clínica psiquiátrica, luego de un periodo sale y el 29 de octubre de 1983, se suicida lanzándose de la ventana del departamento de sus padres, ubicado en el octavo piso. Tenía tan sólo 31 años. Al día siguiente los diarios nacionales dieron la noticia y la anunciaron como una enorme pérdida para la poesía brasileña y esa afirmación se mantiene, al ser una de las poetas más importante del siglo XX en Brasil. Su acervo está bajo resguardo del Instituto Moreira Salles que promueve el arte y la educación. No hay pruebas de que fue un acto provocado por la melancolía, sin embargo, se trata de poner en claro que esa constante conducta puede ser parte de los factores que llevan a tomar esa decisión.      




[3] Galileo Becerril Vargas, La melancolía: entre la psicosis y el suicidio, Universidad Pablo Guardado Chávez, México, 2024, p.3.




viernes, 29 de agosto de 2025

Poetas suicidas: Karoline Von Günderrode

 



Poeta e intelectual de nombre Karoline Friederike Louise Maximiliane Von Günderrode nacida en Karlsruhe, Alemania un 11 de febrero de 1780, hija de nobles, pero con un destino difícil, sus padres mueren y ella y sus hermanos sobrevivientes quedan a cargo de preceptores, sin el calor de un hogar y los abrazos familiares, desde los 17 años vivió en la fundación Cronstetten-Hynsperg, una residencia evangélica de señoritas pobres casaderas de Frankfurt como pensionista, estudió filosofía, historia, literatura y mitología, como otros escritores de la época, en la fundación conoce a Bettina Brentano y la amistad florece, mantienen una constante correspondencia de la cual se publica un libro, mismo Karoline ya no verá.

     Forma parte del romanticismo alemán nacido en 1800, se reproduce en todos los artistas de la época, esa excesiva melancolía que los lleva al ímpetu y tormento, en ocasiones con excesos, en otras con un fuerte apego a la depresión, el punto central es un nocivo deseo de romantizar la muerte a temprana edad, dejar este mundo por decisión propia pese a todas las cargas ideológicas, sociales, religiosas y culturales, se ve el acto del suicidio como algo atractivo, se suma a esta tendencia el libro Las penas del joven Werther, de Johann Wolfgang von Goethe, que marca toda una tendencia nunca antes vista. En 1775, la ciudad de Leipzig prohibió la publicación de Las penas del joven Werther, ya que el libro era "una incitación al suicidio" el fenómeno se fue expandiendo por diversas ciudades alemanas, a la par crece la fama de la novela, los jóvenes se visten como el protagonista, se hacen afiches del personaje, se vuelve una moda, desafortunadamente también aumentan los suicidios.[1] Y se comienza a categorizar como suicidio por amor, mismo que se llevó a muchos jóvenes que vivían con lo que se llamó, una enfermedad anímica, al parecer contagiosa a partir de un libro, este fenómeno se dio en varios países de Europa, y fue el tipo de suicidio de la escritora Karoline Von, quien escribió algunos versos confesionales, como en los siguientes:

“Todo vacío, todo mudo está,

ya nada me contenta;

ni aroman los perfumes

ni los aires refrescan;

¡mi corazón está tan melancólico!”[2]

     De sus dos relaciones amorosas ninguna floreció, Era un otoño de 1806, tenía veintiséis años, enamorada de un profesor casado, que prometió dejar a la esposa pero eso nunca paso, por el contrario, rompen su relación y Karoline decide retirarse de este mundo, antes de ello escribió su último poema, dedicado a su último amante: "Amor en todas partes" en donde un verso lapidario declara: “perdido está aquel sin fortuna en el amor,”[3], así, estimulada por un contexto que mira como héroes a los jóvenes que deciden limitar su tiempo en esta vida, muere al enterrar un estilete de mango de plata, (una daga picuda y larga) en su corazón, al día siguiente, en las orillas del río Rin se descubrió su cadáver flotando en el agua, con un vestido rojo y una toalla llena de piedras.

     El acto del suicidio considerado un pecado en la religión católica la excluye, su entierro no fue en tierra santa. Como epitafio para su tumba, había dejado elegido unos versos hindúes que conoció gracias al poeta Herder, estos son:

Tú, tierra, madre mía, y tú, soplo, mi nodriza.

Sagrado fuego, amigo mío, y tú, oh hermano torrente.

Y mi padre, el éter, a todos con veneración

doy gracias; ahí he vivido con vosotros.

Y ahora parto al otro mundo, con gusto os dejo.

Adiós, hermano y amigo, padre y madre, adiós.[4]

 

     La muerte de Karoline von Günderrode ¿pudo verse influenciada por el contexto social? Se sabe que la popularidad de la novela de Goethe fue capaz de impulsar los eventos, porque en muchas de las muertes de jóvenes dejaban un comentario, un párrafo, una frase, algo que hacía alusión a Werther, la ola de suicidios del siglo XVIII y hasta principios del XIX suelen atribuirse al llamado “efecto Werther” que se desencadena en Alemania, Italia, Austria y Dinamarca, también tiene el nombre de “efecto copycat”, y es más probable que se produzca cuando el modelo es una persona famosa, por el efecto imitativo de la conducta suicida; historiadores afirman, por ejemplo, que después del suicidio de Marilyn Monroe se incrementaron de forma considerable, hecho que se atribuye a la influencia representada en la publicidad, su efecto social, y los momentos difíciles de muchos jóvenes provocan la decisión; pues bien, Pascual Riesco Chueca (2006) de la Universidad de Sevilla aclara: “El suicidio romántico no es sino la respuesta extrema a un amor no correspondido. Flor de la vida intensa, martirologio y apoteosis es una nueva ubicación de la función estética, que elige el fragmento como tropo primordial.”[5] Una breve vida, antes que tolerar más dolor.






[3] Karoline von Günderrode, “Amor en todas partes”, https://www.epdlp.com/texto.php?id2=19043.  

[5] Pascual Riesco Chueca, “En los bordes del abismo: muerte trágica en el clasicismo y romanticismo alemán,” Universidad de Sevilla, 2006, p.3.


Poetas suicidas: María Emilia Cornejo

María Emilia Cornejo Calderón fue una poeta y escritora peruana nacida el 15 de agosto de 1949, fue estudiante de la facultad de letras de...